Robaron, agredieron y lesionaron, pero no quedaron presos
La Justicia neuquina quedó en deuda: dos peligrosos delincuentes que robaron un auto, lesionaron a un policía y pusieron en riesgo a la sociedad, fueron atrapados, pero los mandaron de nuevo a sus guaridas, como para que pasen la Navidad en familia. El esfuerzo de los policías (que arriesgaron literalmente la vida) no se vio correspondido por los funcionarios judiciales.
El hecho lo perpetraron dos malandras que fueron perseguidos por distintos puntos de la ciudad de Neuquén por la Policía mientras intentaban escapar en un auto hurtado. Los atraparon y sólo les impusieron medidas cautelares: prisión domiciliaria a uno de ellos, y presentaciones semanales en la comisaría al otro. La medida la decidió la jueza Natalia Pelosso a pedido del fiscal Horacio Maitini y la asistente letrada Nadia Pérez.
Los malandras fueron identificados por sus iniciales: J.J. y A.A.C. Al primero le atribuyeron haber hurtado un auto el sábado, aproximadamente a las 7:30, cuando el propietario lo dejó encendido, frente a un local comercial, mientras realizaba compras. De acuerdo con el registro de las cámaras, cuando el dueño del auto ingresó por segunda vez al comercio, J.J. se subió al vehículo y escapó.
A partir de allí se desarrollaron otros hechos que incluyeron al coimputado. Es que cerca del mediodía, agentes de la policía detectaron el vehículo, al que le habían cambiado las patentes, en el barrio Valentina Sur. Allí se inició una fuga en la que, en aproximadamente 30 minutos, J.J. y A.A.C, quien en algún momento de la mañana subió al vehículo hurtado, recorrieron cerca de 21 kilómetros. En el trayecto, la fuga incluyó retenes policiales esquivados, un patrullero dañado, paso de semáforos en rojo y circulación a contramano; con un efectivo policial que se movilizaba en moto que resultó lesionado en una pierna, por culpa de estas ratas.
La persecución en auto terminó en calle Traful 440, los delincuentes dejaron el auto y escaparon a pie. La policía detuvo primero a A.A.C., mientras que J.J. agredió a uno de los efectivos que lo seguía e ingresó a una vivienda, para ocultarse en el patio. Allí fue visto por el propietario, a quien amenazó con quemarle la casa si lo delataba. Pero justo en ese momento llegó la policía y lo detuvo.
Les endilgaron los delitos de hurto de vehículo dejado en la vía pública, resistencia a la autoridad, violación de domicilio, amenazas y daño agravado, pero les dieron el beneficio de pasar las Fiestas en familia. Eso muy a pesar de que A.A.C. tenía antecedentes.