Neuquén vive un auge deportivo y acelera la inversión
La llegada de la Copa Davis al estadio Ruca Che, con el cruce entre la Argentina y Turquía, será una vidriera extraordinaria para Neuquén. Pero sería un error reducir el fenómeno deportivo de la provincia a ese acontecimiento. Es que, además de esa competencia internacional, hay una actividad que se palpa en clubes, barrios y localidades, y una política sostenida de inversiones que convirtió al deporte en una de las prioridades del gobierno de Rolando Figueroa.
El cambio se advierte en las becas deportivas, en el acompañamiento a los atletas de alto rendimiento y en las facilidades para que puedan compatibilizar sus estudios con los exigentes calendarios de competencia. También en la modernización de la Ciudad Deportiva de la capital y en la construcción y proyección de nuevos gimnasios y espacios deportivos en el interior. La mirada no está puesta solamente en los campeones de hoy, sino también en los jóvenes que necesitan oportunidades para convertirse en los deportistas de mañana y en el conjunto de la sociedad.
Los resultados de este presente acompañan. Neuquén tiene atletas que ya dejaron su marca en el deporte de elite, como Gisela Bonomi, campeona mundial de beach handball y figura de la selección nacional, e Iñaki Basiloff, medallista internacional en natación adaptada. Son ejemplos de talento, esfuerzo y perseverancia, pero también de lo que puede ocurrir cuando una provincia decide acompañar a quienes llevan su bandera a las competencias nacionales e internacionales.
Lo que viene profundiza esa apuesta. La licitación del primer natatorio olímpico que se construirá en Neuquén representa una inversión de más de $53.260 millones y permitirá contar con una pileta de 50 metros, ocho andariveles y otra semiolímpica, dentro de una Ciudad Deportiva que se consolida como referencia regional. No es solamente infraestructura: es darles a los nadadores neuquinos un lugar donde entrenar y competir sin tener que emigrar a otras provincias, además de abrir las puertas a nuevas generaciones y a la práctica recreativa.
El mensaje de fondo es claro: Neuquén ya no mira al deporte como una actividad secundaria, sino como una herramienta de desarrollo, inclusión, formación y proyección. La Copa Davis mostrará al país una provincia capaz de recibir grandes eventos; el natatorio olímpico, los gimnasios, las becas y el acompañamiento a los atletas muestran algo todavía más importante: detrás de la vidriera hay una política que construye las condiciones para que el talento neuquino pueda crecer en su propia tierra.