Figueroa hace que las petroleras miren más allá de Vaca Muerta
Hay un cambio de época en la relación entre Neuquén y las empresas de Vaca Muerta. El gobernador Rolando Figueroa consiguió que las principales operadoras pasaran de discutir exclusivamente producción, inversiones y regalías a comprometerse directamente con la infraestructura que necesitan la industria y, sobre todo, los neuquinos. No se trata de una contribución simbólica: son rutas, pavimento y obras concretas prefinanciadas (es decir, a través de adelantos de lo que recaudará la provincia) por parte de quienes también se benefician de esa infraestructura.
El antecedente ya estaba a la vista. Las becas Gregorio Álvarez instalaron una nueva lógica de responsabilidad empresarial frente a la sociedad neuquina, mientras que la pavimentación de un tramo de Cortaderas mostró que la industria podía involucrarse de manera directa en obras que trascienden el yacimiento. Ahora Figueroa logró potenciar esa experiencia y convertirla en un esquema de mayor escala: las petroleras adelantarán fondos que serán imputados a futuras regalías, canon extraordinario de producción y peajes.
El acuerdo -que se firmó este martes- involucra a YPF, Pan American Energy, Chevron, Pluspetrol, Total Austral, Vista Oil & Gas, Pampa Energía, Wintershall, Shell, Phoenix Global Resources, GeoPark, Continental Resources y Tecpetrol, junto con la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), presidida por Carlos Ormaechea. Hasta 154,5 millones de dólares podrán destinarse a obras priorizadas, con posibilidad de ampliar ese monto, mientras la Provincia continuará ejecutando trabajos complementarios con recursos propios o financiamiento de terceros.
La clave política está en el modelo que diseñó Figueroa para que la riqueza que genera Vaca Muerta se transforme en infraestructura para Neuquén. Son alrededor de 160 kilómetros entre pavimentaciones y repavimentaciones, que incluyen las rutas 8, 51 y 7, además de otras obras que la Provincia ya ejecuta, como el bypass de Añelo y trabajos sobre las rutas 5, 6 y 67. La industria necesita caminos para crecer, pero Neuquén necesita que ese crecimiento deje algo más.
Durante años se naturalizó que las rutas fueran un problema exclusivamente estatal mientras las empresas concentraban sus esfuerzos en producir. Figueroa rompió esa lógica y consiguió sumarlas como protagonistas de la transformación provincial. Vaca Muerta sigue siendo el motor, pero la discusión ya no termina en los pozos: ahora alcanza a las escuelas, las rutas, el empleo y la calidad de vida de quienes viven en Neuquén. Ese es, quizás, uno de los cambios más profundos que está produciendo el nuevo modelo provincial.