Policía le robó a un colega y fue alcanzado por la purga
La purga que el gobierno de Neuquén puso en marcha hace ya dos años volvió a mostrar que no se trata de un eslogan, sino de una decisión sostenida. Esta vez, alcanzó a un policía acusado de robarle a un colega. Terminó expulsado de la institución y volvió a quedar bien claro que no hay margen para la corrupción ni para quienes traicionan la confianza pública.
Según pudo saberse al respecto, se trata del ahora ex agente nuevo cuadro Manuel Alejandro Burgos, quien se convirtió en el primer despedido de 2026 en el marco de la expulsión de ñoquis, delincuentes e indisciplinados dentro del Estado provincial. El decreto de cesantía fue firmado el 30 de diciembre último y comenzó a regir con su notificación oficial el viernes.
Los auditores administrativos fueron contundentes: dieron por acreditado que el entonces agente cometió una falta administrativa gravísima al apropiarse de la billetera de otro efectivo policial y utilizar sus tarjetas de crédito y débito. La gravedad del hecho no solo vulnera el reglamento del Régimen Disciplinario Policial, sino que golpea de lleno la ética que debe regir a quienes portan un arma y representan al Estado.
La denuncia original se remonta a febrero de 2023, cuando un efectivo de la Comisaría N 35 de Rincón de los Sauces informó la pérdida de su billetera con documentación personal, tarjetas bancarias y papeles de un ciclomotor. Días después, (y según dijo) recibió un llamado del propio Burgos, quien le indicó que la billetera estaba en la dependencia policial, situación que con el tiempo quedó bajo sospecha.
La investigación avanzó y sumó un elemento: una supuesta publicación en redes sociales donde se exhibían imágenes que mostrarían a Burgos realizando compras y transferencias con las tarjetas de su colega. En el expediente administrativo también consta que, incluso, se habría enviado dinero a su propia cuenta. En paralelo, una causa judicial tomó forma bajo la carátula “Burgos, Manuel Alejandro s/ Defraudación mediante el uso de una tarjeta de compra”, con intervención de la fiscalía de Rincón de los Sauces, que -según se ha dicho- ya lo imputó.
Finalmente, el proceso administrativo siguió todos los pasos formales hasta concluir en la declaración de responsabilidad y el pedido expreso de cesantía por parte de la Jefatura de Policía, avalado ahora por el Poder Ejecutivo. El mensaje es claro: la purga también alcanza a quienes deshonran el uniforme.