Hay un par de debates que no todos pueden dar
Uno de los conceptos que los candidatos de La Neuquinidad repiten una y otra vez, rumbo a las legislativas de octubre, es el siguiente: sólo los candidatos de una fuerza provincial que tiene a los neuquinos como prioridad absoluta, pueden representarlos sin ataduras en el Congreso de la Nación. El postulado (varias veces revalidado por los hechos) radica en que los legisladores de las fuerzas nacionales priorizan las urgencias partidarias ¿Por qué? Porque responden a los mandatos de sus jefes, allá en Buenos Aires.
Pasó en los ’90, cuando el entonces diputado y hoy senador, Oscar Parrilli (Fuerza Patria), votó a favor de la privatización de YPF. Y volvió a pasar hace apenas algunos pocos meses, cuando los diputados nacionales y candidatos a senadores Nadia Márquez y Pablo Cervi (ambos de La Libertad Avanza) votaron en contra del financiamiento de la Universidad Nacional de Comahue (UNCo). Los ejemplos abundan; pero, como suele decirse: para muestra sobra un botón (en este caso, dos).
Sólo quien representa a los neuquinos sin ninguna clase de condicionantes, puede reclamar lo que realmente le corresponde a la provincia (en concepto de coparticipación, obra pública y otras partidas que retiene Nación). Así lo postula, por ejemplo, Juan Luis “Pepé” Ousset, uno de los candidatos del frente de partidos que conduce el gobernador Rolando Figueroa. Pero también hay otros temas que, al menos en el contexto actual, ciertas fuerzas políticas se ven obligadas a gambetear. Y uno de ellos es el de ficha limpia.
En estas elecciones nacionales hay dos candidatas, Gloria Ruiz (Desarrollo Ciudadano) y la propia Márquez que no pueden ser candidatas en comicios provinciales, precisamente por imperio de la ficha limpia (que rige aquí pero no a nivel nacional).
Ruiz porque, en diciembre último, fue destituida del cargo de vicegobernadora, en virtud de las causas por presuntos hechos de corrupción que le endilgan en la Justicia. Y Márquez, porque en una oportunidad estuvo involucrada en una supuesta estafa de un instituto de enseñanza -que no otorgó los títulos prometidos- y se acogió al beneficio de la probation (o suspensión del juicio a prueba). El asunto es que para hacerlo hay que admitir algún grado de responsabilidad en el hecho.
Tampoco las candidatas de Fuerza Patria -Silvia Sapag y Beatriz Gentile- podrían dar el debate de la ficha limpia, ya que quien las designó (sin más que la imposición lisa y llana) fue la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien purga prisión domiciliaria en el barrio porteño de Once.
El otro debate que el espacio libertario no puede dar es el del narcotráfico. El Estado provincial neuquino se embarcó en una lucha sin cuartel contra ese flagelo. Sumó móviles, incorporó efectivos, inauguró comisarías y logró que las causas por micro tráfico de drogas pasen de la órbita Federal a la Justicia provincial neuquina. Los resultados no tardaron en llegar: primero se sucedieron los allanamientos y las detenciones; luego llegó la demolición de los nidos de ratas que los delincuentes usaban como aguantaderos.
En paralelo, entró en vigencia la ley que (impulsada desde el propio Ejecutivo provincial) puso en marcha los test toxicológicos a funcionarios de los tres poderes del Estado. Es para evitar el consumo de estupefacientes y confirmar que la lucha va en serio y se libra en todos los frentes.
Prácticamente en paralelo, el espacio libertario se hundió en un escándalo por la difusión del respaldo que “Fred” Machado, un narco, lavador de dinero y dueño de aviones realizó a José Luis Espert, un dirigente muy cercano al presidente Javier Milei que se tuvo que bajar de la candidatura. Era el primero en la provincia de Buenos Aires y para entonces su rostro ya figuraba en las boletas. De hecho, hasta ahora todavía figura.
En fin; esta es, en apretada síntesis, una de las tantas fotos del ahora; a poco más de dos semanas para los comicios en los que la provincia de Neuquén renovará las tres bancas que tiene en el Senado y tres de las cinco que posee en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación.