Una lucha que genera la confianza de la población
Desde que, en marzo último, las causas por microtráfico pasaron desde la Justicia Federal a la órbita provincial, se multiplicaron los allanamientos, las detenciones y -en consecuencia- se fortaleció la seguridad de la población neuquina. Se alcanzó, así, un objetivo que era en extremo complejo, debido a la pesada herencia que había dejado la gestión de Omar Gutiérrez, tras años de inacción e impericia.
Durante aquellos tiempos se acumularon los desaciertos: primero los de Vanina Merlo (quien hoy defiende a los presos desde su cargo de Defensora General) y luego los de su sucesora Marianina Domínguez. Eso llevó a que la policía perdiera terreno en las calles, con el consecuente avance de la delincuencia.
Después llegó el gobierno de Rolando Figueroa y comenzó a dar la lucha. Invirtió en móviles, chalecos y armamentos; también jerarquizó a la Policía, sumó efectivos y trabajó en un paquete de leyes que decantaron en nuevas e indispensables herramientas legales para enfrentar al hampa. La recuperación de la presencia en las calles se notó de inmediato. Y tuvo un salto de calidad cuando, como se dijo, el Estado provincial comenzó llevar adelante las causas por microtráfico.
Figueroa; el jefe de los fiscales, José Gerez; los magistrados y los diputados tenían en claro que la droga atraviesa a las distintas modalidades delictivas y que combatirla era (y es) combatir al delito en general. De inmediato comenzaron a sucederse las detenciones, como así también los secuestros de marihuana, cocaína (otras drogas) y armas, a lo que se sumó la demolición de aguantaderos narcos (topadoras mediante). Ya van tres: el primero en Neuquén, el segundo en Centenario y el tercero en San Martín de los Andes. Es una muy buena forma de desalentar el accionar de los malandras.
Los resultados y el trabajo mancomunado de los tres poderes del Estado han generado la confianza y el respaldo de la población, realidad que se refleja -por ejemplo- en las denuncias (anónimas y seguras) contra el narcomenudeo. Los propios vecinos ayudan a identificar las guaridas. La evolución es contundente: en mayo hubo 26 denuncias, en junio la cifra ascendió a 73 y en julio alcanzó las 190. El ministro de Seguridad, Matías Nicolini, consideró -con acierto- que “estos números reflejan un cambio cultural”, que se apoya en la confianza.
La implementación del QR para denuncias anónimas fue impulsada por el Ministerio Público Fiscal y se vio fortalecida a partir de un convenio que el gobernador rubricó con municipios y con la cooperativa eléctrica CALF, para difundir la utilización de dichos dispositivos.
Tanto resultado ha dado este plan que, en agosto, se mantuvo un promedio de seis denuncias diarias, con un pico de 42 durante uno de los fines de semana. “La ciudadanía confía en el Estado porque ve resultados concretos: allanamientos, secuestros, detenciones, condenas y derribos de casas utilizadas para la venta de drogas”, destacó Nicolini.
“Estamos ante un compromiso ciudadano que no tiene antecedentes en la provincia. Este sistema, simple y seguro, nos permite recibir datos valiosos de manera anónima y avanzar en investigaciones que hoy ya muestran resultados concretos”, concluyó Nicolini y destacó que la mayor cantidad de denuncias provienen de las ciudades de Neuquén y Centenario.
El punto de discordia estuvo en un fallo del juez Luis Giorgetti, quien declaró la inconstitucionalidad de la ley que incorporó el instituto de la reiterancia, básicamente concebida para dictar la prisión preventiva en casos de reincidencia. Con su decisión, este magistrado no hizo más que complicar la lucha contra la llamada puerta giratoria. La decisión la tomó a pedido del defensor público Pablo Marazzo, cuya jefa no es otra que la mencionada Vanina Merlo (quien fue ministra de Seguridad de Gutiérrez).
Esa actitud, contraria a los intereses de la población y de las necesidades del presente, es sólo un pequeño escollo que de ninguna manera hace mella en el objetivo de avanzar con las estrategias que necesita esta provincia, que se encuentra en expansión y cuya nueva dirigencia ha demostrado pericia para la prevención y capacidad de respuesta en la lucha contra las drogas.