2015-05-14

Fin judicial para un caso que no se olvida

Nicolás Rinaldi ya ha cumplido, para la jueza Raquel Gass, su condena por asesinato. La magistrada ordenó su libertad este jueves. Rinaldi había sido sentenciado (en un segundo juicio) a 21 años, por el homicidio de Alejandra Zarza.

El crimen fue un femicidio antes de que esta figura penal existiera, y tuvo características horrendas. Zarza estaba embarazada, pero nunca se encontró el feto que le fue arrancado de las entrañas. Nunca se pudo constatar, por ende, si Rinaldi era o no el padre. Lo único que se pudo comprobar fehacientemente fue que el después condenado había sido la última persona que vio con vida a la víctima.

El cadáver de Zarza fue encontrado una semana después de su desaparición. Rinaldi fue juzgado dos veces. En primera instancia lo absolvieron, pero el fallo fue anulado por apelación de la fiscalía y la querella. En el 2005 se realizó el segundo juicio y allí fue condenado a 21 años de prisión.

El expediente llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que dio por terminado el proceso de apelaciones en 2010.

La libertad de Rinaldi pone ahora un punto final concreto a esta historia judicial, pero no cierra un debate y una polémica que de alguna manera precedió a otros casos, igualmente espeluznantes. El tema sigue abierto y candente, en una sociedad que todavía no encuentra límites para la violencia y el horror.

 


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