Fin de los privilegios: Neuquén les saca la roja a los truchos
El fin de los privilegios también se juega en el uso de los bienes públicos. Después de dos décadas de trámites, incumplimientos y actuaciones administrativas, el Gobierno de Neuquén logró recuperar un lote del Parque Industrial de la capital que había sido preadjudicado a Tornería Cerna S.R.L. en 2004. La medida marca un límite: los beneficios otorgados para promover la producción no pueden convertirse en ventajas particulares sin contraprestación. Los cambios se suceden desde que, en diciembre de 2023, asumió Rolando Figueroa.
La Ley de Promoción Industrial establece condiciones para acceder a estos terrenos, entre ellas la presentación de proyectos y planes de inversión. Sin embargo, las inspecciones y notificaciones acumuladas durante años no se tradujeron en las obras comprometidas. En 2012 se dejó sin efecto la reserva del lote, mientras que en 2024 el Decreto 824 rechazó el reclamo de la firma y agotó la vía administrativa.
El caso adquirió otra dimensión cuando se constató que, desde 2019, la empresa percibía ingresos por subalquilar el espacio a otra compañía, pese a las objeciones jurídicas formuladas por la Provincia. Un terreno concedido bajo condiciones para impulsar la actividad industrial terminaba generando una renta privada, mientras Neuquén perdía la posibilidad de asignarlo a una inversión productiva capaz de crear nuevos puestos de trabajo.
La recuperación no fue automática ni se resolvió de un día para otro: requirió actuaciones administrativas, intervención de la Fiscalía de Estado y una decisión judicial que permitió concretar el desalojo. Pero el resultado importa porque demuestra que las concesiones sobre bienes públicos no son derechos ilimitados ni pueden sostenerse indefinidamente al margen de las obligaciones asumidas. Desde diciembre de 2023 Neuquén ha cambiado. Figueroa trajo el fin de las jubilaciones de privilegio, implementó la tolerancia cero a la corrupción, el despido de ñoquis, la eliminación de los gastos innecesarios del Estado, la reducción de la planta política y el final de las truchadas como la que recién ahora, después de dos décadas, llegó a su fin.
En el actual modelo neuquino, el desarrollo exige que cada recurso tenga una finalidad concreta y produzca resultados. Recuperar este lote es una señal de que los terrenos destinados a la industria deben servir para producir, invertir y generar empleo, no para alimentar negocios ajenos al propósito original. El fin de los privilegios es una realidad en Neuquén.