La purga avanza contra ñoquis y faltadores empedernidos
La política de tolerancia cero frente a las indisciplinas e inconductas que durante gestiones anteriores abundaron en el Estado provincial neuquino, no se detiene y sumó un nuevo caso. Esta vez, la medida alcanzó a un agente de la subsecretaría de Trabajo, donde su conducta laboral derivó en la cesantía por reiteradas ausencias injustificadas. Desde que comenzó el gobierno de Rolando Figueroa, los ñoquis no tienen lugar en la administración provincial y cada vez que detectan a uno lo ponen donde corresponde: de patitas en la calle.
El despedido fue identificado como Héctor Osvaldo Pradena, quien revistaba como planta permanente del ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano. La investigación administrativa determinó que incumplió obligaciones establecidas tanto en el Convenio Colectivo de Trabajo como en el Estatuto del Personal Civil de la Administración Pública Provincial.
El expediente documentó faltas reiteradas entre marzo y julio de 2024. En distintos períodos comprendidos entre el 8 de marzo y el 31 de julio, el agente no se presentó a trabajar sin una justificación válida. Por ese motivo, la autoridad administrativa consideró configurado el abandono de cargo y dispuso su cesantía.
Pero el caso no terminó con la desvinculación. El Gobierno también inició actuaciones para determinar si durante esas ausencias percibió haberes. Si se confirma que cobró por jornadas no trabajadas, deberá devolver el dinero y, ante una eventual negativa, podría intervenir la Fiscalía de Estado por la posible existencia de un perjuicio económico contra las arcas públicas.
El trámite comenzó el 20 de agosto de 2024 y concluyó con la cesantía antes de cumplirse dos años. Durante el proceso, el agente tampoco se presentó a brindar declaración administrativa para ejercer su derecho a defensa. En el decreto se remarcó que las ausencias reiteradas constituyeron una “grave violación de las obligaciones laborales” y evidenciaron un “manifiesto desinterés” por sus responsabilidades.