2026-04-14

En Neuquén, la dirigencia libertaria coquetea con el pasado

El escenario político neuquino atraviesa un proceso de reconfiguración que, lejos de ser lineal, exhibe tensiones internas y contradicciones difíciles de disimular. En ese contexto, sectores libertarios que observan con recelo al Movimiento Popular Neuquino (MPN) parecen quedar atrapados en una paradoja: cuestionan con dureza al partido que gobernó la provincia durante décadas, pero al mismo tiempo incorporan a viejos exponentes (aunque la mayoría subalternos y todos sin peso territorial propio). Esa dualidad abre un interrogante más profundo, casi identitario, sobre qué significa realmente “lo nuevo” en la política local.

La reciente postal compartida en la que se econtraban José Sapag César Pérez no es un hecho menor. Por el contrario, funciona como símbolo de una etapa en la que los límites ideológicos se vuelven difusos y el pragmatismo político se impone por sobre los discursos de ruptura. Mientras algunos libertarios insisten en marcar los errores históricos del MPN, otros -como la senadora Nadia Márquez- avanzan en coqueteos que, en los hechos, diluyen esa supuesta distancia. “Cutral Có, el referente zonal Carlos Figueroa y el Concejal @cesaromarperez1 en el marco de reuniones con Cámaras de Comercio. La Libertad Avanza en Neuquén”, posteó Márquez en su cuenta de X.

El caso de Lucila Crexell resulta particularmente ilustrativo. Ex senadora nacional por el MPN (reelecta aunque sin votos propios) y hoy embajadora argentina en Canadá, su designación fue impulsada por el gobierno de Javier Milei y respaldada por los senadores libertarios, entre ellos Márquez. La votación a mano alzada expuso una conveniencia política que no pasa por la renovación, sino por otra cosa. En contraste, la senadora de La Neuquinidad, Julieta Corroza, optó por votar en contra, marcando una diferencia que no es menor en términos de posicionamiento político.

Este reacomodamiento también se expresa en el movimiento de ciertos dirigentes, que dejan al descubierto cómo componentes relegados de la vieja estructura busca nuevos espacios de poder. La imagen de César Pérez (quien fue ministro de Justicia, Trabajo y Seguridad en 2007 durante la gestión de Jorge Sapag) hoy integrado al armado libertario, refuerza la idea de que el recambio no siempre implica renovación, sino muchas veces reciclaje. 

La pregunta de fondo, entonces, no es sólo estratégica sino conceptual. Aquellos libertarios que subrayan los errores del pasado sin reconocer los aciertos del MPN, mientras incorporan a sus viejos dirigentes, parecen enfrentarse a una disyuntiva más profunda: o revisan su narrativa o asumen que la construcción política tiene anclaje en el pasado.

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