Crexell está a un paso de mudarse a Canadá, con todo pago
Senadores oficialistas y dialoguistas -ocasionalmente aliados, pero eventualmente díscolos- respaldaron, esta tarde, con al menos 13 firmas el dictamen de la ex senadora neuquina Lucila Crexell, como embajadora de la Argentina en Canadá. El pliego, enviado desde la Presidencia de la Nación, tuvo tratamiento en la comisión de Acuerdos.
De este modo, el despacho quedó habilitado para ir al recinto en las próximas semanas. “Argentina tiene un enorme potencial y estoy honrada por esta designación”, comentó Crexell y resaltó los “más de 150 años de historia diplomática” entre ambas naciones y “relaciones sostenidas y muy buena sintonía en diferentes aspectos”.
Crexell logró el milagro personal de ser senadora y repetir mandato, sin contar con estructura política ni votos propios. En 2013 ingresó a la Cámara Alta del Congreso de la Nación en la lista del recordado dirigente petrolero Guillermo Pereyra (MPN). Y en 2019 repitió, pero en la fórmula del ex intendente Horacio “Pechi” Quiroga (Juntos por el Cambio) quien falleció apenas unos días antes de los comicios. Cambió de partido, pero no de conducta: durante todo ese tiempo estuvo en deuda con Neuquén, con sus habitantes y con los intereses de la provincia.
Más acá en el tiempo se acercó al partido de Miguel Angel Pichetto y luego a La Neuquinidad. Pero fue una relación más que fugaz, algo así como un espejismo, ya que a los pocos días acordó con La Libertad Avanza y votó el paquete completo de la llamada Ley Bases, con el consecuente regreso del impuesto a las Ganancias (o impuesto al trabajo).
Dada las características de la provincia que tiene sueldos más altos que la media nacional, ese voto fue tomado como una traición lisa y llana. Tanto que se comenta que la senadora por La Neuquinidad, Julieta Corroza, es una de las que le votará en contra, en el recinto.
Crexell es vista como una fiel exponente de la casta. Fue senadora durante doce años, sin respaldo popular. Y ahora se prepara para viajar de embajadora a Canadá, como presunta contraprestación por haber votado a favor de la Ley Bases, en 2024, cuando el gobierno de Javier Milei recién arrancaba y necesitaba de ese voto como si de agua se tratara.