Planes sociales: echaron al abogado del diablo
La purga no se detiene en Neuquén y cada vez hace más ruido. Ahora, con la exoneración del abogado Alfredo Andrés Cury, una figura que durante años orbitó con comodidad en los pasillos del poder en tiempos de Omar Gutiérrez, pero que terminó siendo parte de una de las páginas más oscuras de la administración pública provincial. La limpieza que puso en marcha el gobierno actual suma un nuevo capítulo, y no precisamente menor.
Cury (expulsado del Estado neuquino el miércoles último) no fue un actor secundario. Fue, según quedó probado, una pieza dentro del engranaje de la mega estafa con planes sociales que desvió fondos destinados a los sectores más vulnerables. Dinero que debía llegar a familias con necesidades urgentes terminó alimentando un circuito de corrupción del que el propio abogado no solo participó, sino que también se benefició directamente.
El decreto firmado por el gobernador Rolando Figueroa lo expulsó de la administración pública junto a otra implicada, en el contexto de una avanzada que ya había dejado afuera a otros condenados en la misma causa. La exoneración, la sanción más grave dentro del Estado, no solo implica la pérdida del empleo, sino también de derechos adquiridos (como los jubilatorios), marcando un punto de no retorno para quienes cruzaron una línea que no admite matices.
La causa judicial es clara y contundente: Cury fue condenado a prisión por haber participado en el desvío de fondos públicos entre 2020 y 2022 (la última etapa de la gestión de Gutiérrez), en una maniobra que incluyó el uso de tarjetas de débito y cheques. Parte de ese dinero, incluso, terminó directamente en su cuenta bancaria, confirmando que no se trató solo de complicidad, sino de un aprovechamiento personal del sistema de corrupción organizada.
El sumario administrativo avanzó en paralelo a la causa penal, y tuvo el mismo origen: el robo. Ese mismo motivo que lo llevó al banquillo de los acusados fue el que terminó de sellar su salida definitiva del Estado. No hubo margen para interpretaciones: se acreditó que cobró cheques, que los depositó en su cuenta sueldo y que formó parte activa de un esquema que saqueó recursos destinados a los pobres.
Así, el “abogado del diablo” pasó de moverse como pez en el agua en los círculos de poder a quedar fuera del sistema, condenado y exonerado. Un símbolo de una época donde algunos se enriquecían a costa de los más necesitados, y también una señal de que la purga sigue avanzando, golpeando cada vez más fuerte.