PJ neuquino: duro golpe de Parrilli a la democracia interna
Siempre, desde los tiempos del kirchnerismo, el ex senador Oscar Parrilli manejó a su antojo al peronismo neuquino en general y al Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Neuquén en particular. No es que no existieran opositores. De hecho los hubo, como el actual diputado provincial Darío Martínez (con quien alternó períodos de antagonismo con otros de sociedad política) y el recordado ex conductor del gremio de los mercantiles, Sergio Rodríguez (quien también fue legislador provincial). Pero Parrilli fue y es quien habló y habla en nombre de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y, en consecuencia, es quien se acostumbró a tener la última palabra (al costo que fuera, aún a expensas del propio partido).
Parrilli exprimió al máximo su condición de dirigente de extrema confianza de la ex mandataria y aplastó a todo cuanto compañero se atrevió a alzar la voz. Como si de un pino se tratara, no dejó que creciera nada a su alrededor. Martínez lo sufrió en carne propia, aunque tuvo algún que otro golpe de audacia; el último, cuando fue secretario de Energía del ex presidente Alberto Fernández (nada de lo que pueda sacarse chapa, sino todo lo contrario, pero, en fin).
Lo nuevo es que, en este camino hacia la interna partidaria (por los cargos de conducción del PJ en Neuquén), los esfuerzos de Parrilli se concentraron (y concentran) en su decisión de eliminar la competencia. No puede hablarse de una decisión estratégica. Es directa. Sin anestesia. Las listas eran tres y procura que solamente quede una. La suya.
Primero logró que bajaran a la lista de César Godoy, referente de una de las líneas internas de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) y militante del peronismo en Rincón de los Sauces. La Justicia Electoral le bajó el pulgar y éste acusó directamente al sector de Parrilli (Peronismo para la Victoria) de haber promovido las impugnaciones ¿Qué le endilgaron? que no llegaba a los mínimo avales para pelear por la presidencia del partido.
La jugada estaba clara, Parrilli buscaba (y de hecho aún busca) que el único que llegue a las internas de este domingo 15 de marzo sea su candidato a presidente: el ex intendente de Junín de los Andes, Juan Domingo “Chule” Linares. No quiere ir a las urnas. La otra lista, la del Peronismo Territorial advirtió la jugada (lo conocen bien al ex jefe de los espías; es decir, a Parrilli) e intercedió. Pidió que no se excluya a Godoy (auqnue era su adversario). Pero el pedio fue en vano. Oscar ya estaba decidido.
No sorprendió entonces que, con Godoy fuera de juego, su siguiente juagada haya sido expulsar del PJ a todos los que en 2023 acompañaron a otras fuerzas políticas. La movida estuvo particularmente dirigida al intendente de Vista Alegre, José Asaad, quien es el candidato a presidente del PJ por el Peronismo Territorial y cuenta con el apoyo de dirigentes que forman parte del gobierno provincial neuquino (a los que también expulsaron). Más claro, imposible.
Sin embargo, todavía Parrilli no la tiene ganada, ya que el presidente de la Junta Electoral del Partido Justicialista de Neuquén, Ernesto Lagos, aseguró que, hasta el momento, continúan en carrera dos listas. Dijo que no existe ninguna resolución judicial que impida la participación del jefe comunal, pese al fallo de la Cámara Nacional Electoral que respalda un centenar de expulsiones de afiliados peronistas.
Lagos dijo que aún la jueza electoral Carolina Pandolfi no resolvió si aplicará esa medida antes del domingo y agregó que la Junta Electoral lo considera a Assad como habilitado. Pero, pase lo que pase de aquí al domingo, el PJ neuquino ya ha sido herido una vez más. Y a la pérdida sistemática de representatividad se suman estas zancadillas que no hacen más de profundizar las grietas internas y abrir las puertas a una posible diáspora.