El axioma del vaso (lleno o vacío) encaja en Neuquén
Axioma o dicotomía, lo mismo da. El hecho es que, quizá como nunca antes, la provincia de Neuquén se encuentra frente al consabido vaso de agua, al que puede interpretarse como medio lleno o medio vacío.
Hay motivos para verlo medio lleno. Entre ellos, el hecho de que Neuquén es (junto a Río Negro) una de las dos provincias en las que creció el empleo privado, muy a pesar de las consecuencias recesivas del modelo de ajuste que puso en marcha el gobierno nacional.
Eso está atado al desarrollo de Vaca Muerta que, como desde que se puso en marcha allá por 2013, bate -uno tras otro- sus propios récords en la producción de petróleo y gas, en una tendencia que se mantendrá y hasta se potenciará seguramente en 2025, lo que hará que Neuquén cuente con un volumen de recursos, proporcionalmente mayor al de otras provincias.
No obstante, la mitad vacía de aquel vaso radica en la deuda interna, que surgió producto de las desinversiones que generaron un atraso más que considerable en materia de obras y servicios para la población. Fueron los tiempos (muy recientes) de un Estado sobredimensionado que se miraba a sí mismo en desmedro de la actividad privada.
La situación recién comenzó a revertirse con el programa de austeridad y de eliminación de gastos innecesarios del Estado con el que llegó Rolando Figueroa y que incluyó, entre otras cosas, el despido de ñoquis, la transparencia en la contratación de obra pública y la disminución de cargos en la planta política.
Ahora, la provincia está en un punto de inflexión. Y sólo la decisión de ratificar el rumbo de austeridad y desarrollo equitativo, hará que el agua suba para llenar el vaso. De esa decisión dependen las mejoras en la calidad de vida de los habitantes de cada una de las siete regiones que componen la geografía neuquina. La buena noticia es que, a juzgar por sus acciones, la provincia ha decidido avanzar en el camino correcto. Así lo acredita, acaso, la novedosa estrategia con la que ha comenzado a trazar el Presupuesto 2025.
En una decisión a la que no es sencillo encontrarle precedentes, Figueroa les encomendó a dos de sus ministros tareas que sorprendieron. El Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, recibió las inquietudes de los intendentes, con los que dialogó en distintas ciudades. Y el ministro de Gobierno, Jorge Tobares, inicio las conversaciones formales por las paritarias que vienen, con los secretarios generales de los sindicatos que nuclean a los trabajadores de la administración pública. Ambas cuestiones están atadas a la previsibilidad.
Hay indicios claros de que el Presupuesto 2025 será bien invertido. Así también lo acreditan tanto la apertura del proceso licitatorio para la construcción del nuevo edificio de la Escuela Primaria N 22 de Plaza Huincul, como el inicio del edificio nuevo de la Escuela Provincial de Educación Técnica N 25 de Plottier. Estas se sumarán a otras obras.
De hecho, este jueves en Madrid (España), Figueroa firmó con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) la obtención inmediata de un crédito de 100 millones de dólares que se destinarán a obras de infraestructura vial (rutas), educación, turismo, seguridad y conectividad. Este préstamo financiará parcialmente el Programa de Equilibrio y Desarrollo Territorial de la Provincia, que tiene un costo total de 125 millones de dólares y beneficiará a aproximadamente 730.000 habitantes en toda la provincia. Una de esas obras es la ampliación de la planta potabilizadora de agua de Mari Menuco (que abastece a Neuquén, Centenario y Plottier).
Esos 100 millones de dólares sólo cubrirán una parte de un déficit que se acumuló durante años de desinversión y que asciende a unos 4 mil millones de dólares sólo en materia de infraestructura. Neuquén es una provincia potencialmente rica, pero con un vaso a medio llenar y está frente a una oportunidad histórica.