2018-10-29

 Atenea o Ares: esa es la cuestión

(Especial de Mitología en Alpargatas,  por Jorge Gorostiza)  Prudencia versus Fuerza Bruta, una tensión que viene desde el fondo de los tiempos.

Violencia obstétrica

Zeus, dios de los cielos, estaba advertido de que su compañera Metis, diosa de la prudencia, iba a parir primero una niña y luego un niño quien, con el correr de los tiempos, lo destronaría. La ansiedad le abrió el apetito y se tragó a Metis. Cuando ésta estaba por dar a luz, Zeus pidió a Hefesto que le partiese la cabeza de un hachazo. Y así, de la cabeza rota de su padre, nació Atenea... Atención padres que se quejan por los dolores de cabeza que le traen sus hijas: todo podría ser muchísimo peor.

Chicas, no haga esto en su casa

La niña creció en Libia, al cuidado de tres ninfas. Eran otros tiempos, no había tele ni video juegos, ni tantos estereotipos: Las chicas solían jugar a la guerra, también y así, medio jugando, Atenea ensartó con su lanza a su mejor amiga, llamada Palas. Y palas tuvieron que usar para enterrar a la jovencita: hay juegos que matan… Desde entonces, y para recordar lo que pueden las armas, Atenea antepuso el nombre de la difuntita al suyo propio y por eso también se la conoce como Palas Atenea.

Diosas eran las de antes

Tomen nota Pampita, China Suarez y demás aspirantes a la divinidad: Atenea inventó el aceite de oliva, la flauta, la trompeta, la olla de barro, el arado, el rastrillo, el yugo para bueyes, las riendas del caballo, el carro y el barco. Fue la primera en enseñar la ciencia de los números y también pionera en cuestiones de cocina, hilado, bordado y tejido. Los romanos la llamaron Minerva, y era la personificación de la sabiduría y la templanza. Además, a pesar de que iba siempre desarmada, era la diosa guerrera por excelencia.

La guerra y la paz

No le agradaba la sangre a Atenea, y siempre prefería arreglar las disputas mediante la ley y los acuerdos pacíficos. Sin embargo, un vez que intervenía en una batalla, nunca era derrotada. Ni siquiera por el propio Ares, el dios de la guerra, a quien derrotó más de una vez, pues dominaba mejor que él la táctica y la estrategia. Dioses, titanes y gigantes desearon a Atenea pero fue siempre virgen. En materia de amores, tampoco quiso guerra.

Un carnicero en el Olimpo

Ares (Marte para los romanos) también era hijo de Zeus y, al igual que su media hermana Atenea, era dios de la guerra. Pero a diferencia de ella, gozaba con la muerte. El típico malo de la película: Ares era la personificación de la crueldad y la fuerza bruta. Sin embargo, llegado el caso, huía como el más cobarde. Así, en la guerra de Troya, Ares combatió en ambos bandos, según su propia conveniencia pero, al ser herido por Atenea quien combatía del lado de los Aqueos, el dios abandonó el campo de batalla gritando como una loca.

¡Qué familia!

Ares se llevaba muy bien con una de sus hermanas, Eris, diosa de la discordia. Entre los dos armaban, y siguen armando, terribles zafarranchos de los cuales siempre caen parados porque su negocio era y es la muerte. En materia de amores, Ares era más peligroso que cepillarle los dientes al león. Por las buenas o por las malas se acostó con quien quiso. Entre ellas, su cuñada Afrodita, legítima esposa de Hefesto (el dios cojo, con perdón de la expresión).

Creced y multiplicaos

Afrodita era la bellísima diosa del amor, o más bien de la calentura, cero romanticismo. Ella y Ares se atraían irresistiblemente, otra que yunta de bueyes. Clandestinamente, entre los dos concibieron a Fobos (el Terror) y Deimos (el Miedo). Ares tuvo, además, una parva de hijos con otras diosas y otras mortales, casi todos ellos hombres crueles como Cicno, Licaón y Diómedes (el que alimentaba a sus yeguas con carne humana). También fue padre de Enómao el brutal suegro de Pélope, de quien ya hemos hablado en estas páginas.

¿Y ahora quién podrá defendernos?

En los tiempos clásicos, los buenos militares y los mejores gobernantes se encomendaban a Atenea. Fue ella la protectora de numerosas ciudades Estado: Argos, Mégara, Esparta y, por supuesto, Atenas (quien le debe su nombre a la diosa). Fue también aliada y salvadora de algunos famosos personajes como Ulises, Aquiles y Heracles (Hércules para los latinos), entre otros. Si la crueldad caracterizó a Ares, la misericordia fue el distintivo de Atenea. Cada vez que el veredicto de un juicio estaba empatado, ella intervenía en favor de la absolución del acusado.

O mais grande do mundo

Como ya dijimos, Atenea no tuvo descendencia mientras que la estirpe de Ares ha sido innumerable. A la luz de estos hechos podría interpretarse la elección de ayer en el Brasil, la cuarta democracia más poblada del planeta. En 1965, el golpe militar contra el presidente constitucional Joao Goulart inauguró, no sólo una dictadura que duró 22 años en Brasil, sino también el imperio de la doctrina de la seguridad nacional y la escuela de Chicago en toda américa latina. De Guatemala a Chile, pasando por Bolivia y Argentina, la muerte se enseñoreó en esta parte del mundo. No está de más recordar que Brasil dio la patada inicial. Así las cosas, en los años por venir quizás debamos invocar insistentemente la templada prudencia de Atenea.


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