Pesar por la muerte de Gustavo Ceratti
Se fue de este mundo de los vivos, este jueves, a los 55 años, Gustavo Ceratti. Lo hizo después de cuatro años de estar en coma, por un accidente cerebrovascular. El paro cardíaco que lo cambió de mundo se registró entre las 9 y las 10 de la mañana.
Desde aquel verano de 1982 en Punta del Este, cuando se cruzó con su amigo Héctor Zeta Bossio, Ceratti comenzó el proceso de fundación de Soda Stéreo, el grupo por el que se lo recordará para siempre. Se hizo tan popular como nunca antes un grupo musical argentino. Reinó con cierta facilidad, con holgura.
Ceratti fue músico, es músico, más allá incluso de Soda. Por eso también se lo recordará. Por su fino talento, su innegable carisma. Un ídolo popular, que costará despedir. Porque, aunque estuvo en silencio e inmóvil tanto tiempo, se albergaba la esperanza de disfrutarlo un poco más.
Como cantante, guitarrista, compositor y líder de Soda Stereo, Gustavo Cerati grabó los discos Soda Stereo (1984), Nada personal (1985), Signos (1986), Doble vida (1988), Canción animal (1990), Dynamo (1992), Sueño Stereo (1995), Confort y Música para volar (1997) y El último concierto (1997), registro del concierto despedida en River.
El músico realizó otros proyectos artísticos como Colores Santos (1992) junto a Daniel Melero, hasta encontrar su propio camino en solitario. En 1993 en medio de un descanso con Soda Stereo, Cerati edita Amor amarillo, un disco de canciones acústicas y cierta psicodelia.
Posteriormente se unió a tres músicos chilenos no profesionales (Andrés Bucci, Guillermo Ugarte, y Christian Powditch) para armar el combo electrónico Plan V, con el que editó un primer discos en 1996.
Tras la disolución de Soda, Cerati se dedicó a la experimentación electrónica con los músicos anglos en Plan Black V Dog (1998); y después junto al músico Flavio Etcheto, formaron el dúo Ocio con el que grabaron Medida Universal, a mediados de 1999. También participó en un disco homenaje a The Police junto a Andy Summers (guitarrista original del grupo inglés) con una versión del tema "Bring on the Night".
El gran regreso a la canción de Cerati fue con el exitoso disco Bocanada (1999), su segundo disco solista. Grabado en los estudios Abbey Road de Londres, que llegó al disco de oro y cuenta con algunos colaboradores cercanos como Flavio Etcheto en teclados, Leo García en coros y voz, Fernando Nalé en bajo y Martín Carrizo en batería. Con las canciones de ese álbum y viejos éxitos de Soda reversionados giró por la Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, México, Panamá y Venezuela.
En 2001 tuvo una experiencia como actor en la película "+bien", del director Eduardo Capilla y compuso también la banda de sonido, nominada como Mejor Album Instrumental Pop para los Grammy Latinos. En ese mismo año el cantante decidió armar un nuevo proyecto tan arriesgado como lírico junto a una orquesta sinfónica dirigida por Alejandro Terán. En 11 episodios sinfónicos, Cerati renueva versiones de clásicos como "Persiana americana" o "Canción animal". La gran presentación de ese material tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires. Con ese impulso artístico, seguirá buscando un sello distintivo de elegancia y modernidad en sus producciones solistas: Siempre es hoy (2002); Ahí vamos (2006) y Fuerza natural (2009).
En medio de su trabajo como solista se produjo la esperada vuelta de Soda Stéreo. Otra vez reunido a sus viejos compañeros de ruta, Zeta Bosio y Charly Alberti, se embarcó para el cierre definitivo de una etapa con Soda Stereo en la gira Me verás volver, que entre 2007 y 2008, lo llevó a realizar 22 conciertos despedida en nueve países.
Pasado el revival, el cantante se concentró nuevamente en su carrera solista con Fuerza natural, un nuevo álbum de canciones con el que estaba embarcado en una gira por América Latina junto a su banda integrada por Leandro Fresco (teclados), Fernando Nalé (bajo), Richard Coleman (guitarra eléctrica), Gonzalo Córdoba (guitarras), Anita Álvarez de Toledo (coros) y los bateristas Fernando Samalea (en la primera etapa de la gira) y "Bolsa" González (en este tramo final).
Su último show fue en Venezuela, donde había demostrado que a los cincuenta años seguía siendo un artista clásico y vanguardista, pero sobre todo un hacedor de canciones que cautivó a varias generaciones.