2026-09-26

El caso Sabio es fiel reflejo de las miserias políticas

La falsa victimización, o victimismo, es básicamente una estrategia de manipulación en la que un sujeto simula o exagera un daño, ataque o perjuicio inexistente para culpar a otros y obtener un beneficio. En estos tiempos de redes en los que buena parte de la población navega -o naufraga- en un ancho mar preocupantemente rico en falacias y que ni siquiera supera los cinco centímetros de profundidad, esa maliciosa artimaña se encuentra más aceitada que nunca.

Los conductores de la izquierda oportunista y los cultores del fundamentalismo extremo (hermanados en la industria de la mentira), la ejecutan prácticamente a la perfección. Y el caso de Alexandra Sabio lo ilustra con nitidez irrefutable.

Sabio es una residente de la ciudad de Neuquén a la que no se le conoce ocupación o trabajo alguno, pero que encabeza todas y cada una de las protestas infundadas de la seccional capitalina del gremio de los docentes (ATEN), escoltada por las eternas candidatas del sindicalismo de izquierda que siguen gobernando a ese gremio, ya no desde la comisión directiva, sino desde las sombras.

Sabio dice reclamar la tenencia de su hijo de seis años. Pero lo que no dice, ni dirá jamás, es que la Justicia le otorgó la tenencia al padre, Claude Staicos, porque ella perpetró sistemáticamente el delito de impedimento de contacto. En noviembre de 2025 fue condenada por obstrucción del vínculo agravado, lo que en términos procesales la convirtió en rea.

La Justicia le impuso medidas que ella incumplió en forma deliberada y en inocultable perjuicio de su propio hijo, la gran víctima en todo esto. Le ordenaron que cesara con los escraches en redes y que acatara las restricciones de acercamiento. Pero persistió en sus procederes delictivos, al amparo de una dirigencia de izquierda que hizo de sus mentiras su nueva razón de existencia política.

Tal es el extremo al que llevaron sus estrategias de instalación de mentiras y de persecución política, que Staicos terminó renunciando a su otrora cargo de Secretario de Prensa y Comunicación del gobierno de la provincia de Neuquén. Sabio y la dirigencia de un sector de la izquierda, no toda sino la que financia, organiza y ejecuta las campañas de difamación y las movilizaciones bajo consignas impostadas, irrumpieron tanto en la escuela a la que concurre el pequeño, como en distintos organismos de la Justicia. Siempre con violencia explícita y ante la vista de una comunidad que, en cierta o en gran medida, desconoce la realidad.

El padre, al que la Justicia le otorgó un botón de pánico por la irrefutable razón de que fue amenazado, ha expresado que está de acuerdo con avanzar hacia la revinculación del niño con la madre. Sin embargo, un proceso sano y seguro, dependerá de que Sabio cumpla con todo aquello que le ordenó la Justicia y que, hasta ahora, se ha negado a cumplir; entre otras cosas, las pericias psicológicas que adeuda desde hace tiempo.

El niño fue escuchado y la Justicia sabe que está bien con su padre. También sabe que siempre -y más aún en este caso- la revinculación familiar debe ser un proceso estrictamente controlado, gradual y supervisado por profesionales idóneos. Los incumplimientos de Sabio la hacen peligrosa y obligan a extremar los recaudos.

El niño fue escuchado por jueces y psicólogos de manera profesional; y está claro que necesita todas las garantías de que no se verá nuevamente afectado por la utilización política obscena que persiste en el avasallamiento de sus derechos básicos y elementales.

Por si hace falta recordarlo, los derechos de los niños tienen primacía o protección especial frente a los derechos de los demás. Es un principio jurídico al que se conoce como Interés Superior del Niño y que en este caso ha sido evidentemente vulnerado por la madre que en su desesperación cayó en las estrategias de manipulación de aquellos que la vieron emocionalmente vulnerable y la convirtieron en el epicentro de una saga de acciones netamente políticas y despojadas de cualquier atisbo de interés por el bienestar del menor. Nunca es tarde para encontrar soluciones, pero la búsqueda de esas soluciones no puede cimentarse sobre las mentiras.

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