Más seguridad y más celdas para encerrar delincuentes
El avance de las políticas de seguridad en la provincia de Neuquén se refleja en un dato concreto: cada vez hay más operativos, más allanamientos y más detenciones. En ese contexto, la construcción de celdas y la ampliación de unidades penitenciarias aparecen como consecuencias lógicas de una estrategia concebida para combatir el delito y garantizar que las condenas se cumplan. Neuquén avanza, así, en su proceso de fortalecimiento del sistema de seguridad, con el que le da respuesta a una demanda histórica de la sociedad.
El gobierno que encabeza Rolando Figueroa continúa con su plan de infraestructura en materia de seguridad. Una de las obras más importantes es la ampliación de la Unidad de Detención N 11 de Centenario, donde se construye un nuevo pabellón de máxima seguridad. El proyecto corresponde a la segunda etapa del nuevo edificio y cuenta con una inversión de 8.184 millones de pesos.
Actualmente la obra presenta un 52 por ciento de ejecución y se prevé su finalización para septiembre de este año. Hace algunos meses ya se había inaugurado el primer módulo, en cumplimiento del plan de ampliación y mejoramiento de los distintos espacios vinculados al sistema de seguridad provincial.
La iniciativa forma parte de una política integral destinada a acompañar con infraestructura el crecimiento de la actividad policial. El nuevo pabellón se integrará al sector de máxima seguridad de la unidad, ampliando murallas y cercos perimetrales existentes. También se extenderá el anillo de circulación destinado al movimiento de vehículos de traslado de detenidos, visitas y servicios, incorporando el nuevo sector al funcionamiento general del establecimiento penitenciario.
El edificio tendrá capacidad para 27 detenidos y contará con 12 celdas con sanitarios, una celda de aislamiento, salón de día con cocina, pecera de vigilancia permanente, sector de visitas con acceso independiente y patio, además de sala de monitoreo, equipos de ventilación y extracción de aire y sala de máquinas. Todo el predio estará protegido por dos murallas paralelas y cercos de cinco metros de altura, reforzando las condiciones de seguridad del establecimiento.
La ampliación del sistema carcelario se inscribe dentro de una política más amplia impulsada por el gobierno provincial, que también incluyó la compra de móviles, la jerarquización de la policía y el fortalecimiento de los operativos contra el delito en general y el narcotráfico en particular. Ese cambio de rumbo permitió dejar atrás los tiempos de inacción que marcaron el tramo final de la gestión de Omar Gutiérrez, y consolidar una estrategia que apunta a una provincia más segura.