PJ: votaron pocos, pero el castigo fue aleccionador
La interna del PJ neuquino dejó un resultado que, aunque se produjo con baja participación, tuvo un fuerte contenido político. Votaron pocos afiliados -menos del 10 por ciento de un padrón cercano a los 20 mil-, pero el castigo fue aleccionador. El ex senador Oscar Parrilli, quien durante más de dos décadas manejó el partido en la provincia, sufrió un verdadero baño de realidad. Este domingo -en los comicios por pargos partidarios, incluida la presidencia- se convirtió en el padre de la derrota.
La lista que impulsaba Parrilli, encabezada por el ex intendente de Junín de los Andes Juan Domingo “Chule” Linares, partía como favorita dentro de la estructura partidaria. Sin embargo, el resultado final mostró otra cosa: el intendente de Vista Alegre, José Asaad, se impuso con cerca de 1.380 votos contra unos 1.190 de Linares, en una elección que expuso el desgaste de un liderazgo que parecía consolidado.
El revés político tiene además un contexto que lo vuelve todavía más significativo. En el camino hacia la interna, Parrilli logró que quedara fuera de competencia la lista de César Godoy, referente de una de las líneas internas de la UOCRA. También avanzó contra la candidatura de Asaad, a quien hizo expulsar del partido, aunque finalmente la Junta Electoral habilitó su participación. Ni siquiera ese escenario alcanzó para torcer la voluntad de quienes sí decidieron ir a votar.
El resultado deja una conclusión difícil de ignorar: las deslealtades internas no le sirvieron. Durante años, las maniobras de aparato fueron parte de la dinámica política del PJ neuquino. Pero esta vez no alcanzaron. La vieja política, basada en eliminar a la competencia antes de que llegue a las urnas, parece haber quedado definitivamente caduca.
¿Y Bs As?
Incluso dentro del propio peronismo comenzó a circular una pregunta incómoda: si alguien le soltó la mano a Parrilli en Buenos Aires. Durante años, el ex senador sostuvo su poder partidario con el respaldo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con la capacidad de ordenar candidaturas desde la conducción nacional. El resultado de la interna sugiere que ese respaldo ya no pesa como antes.
Del otro lado, el triunfo de Asaad fue para muchos una verdadera sorpresa. También un ejemplo de tenacidad política. Pese a haber sido perseguido dentro del propio partido y a los intentos de sacarlo de la competencia, decidió dar la pelea hasta el final. Lo hizo, además, en buena ley y con armas nobles, apelando al voto de los afiliados.
Por eso, aun con una participación baja, que llena de incertidumbre el camino hacia el calendario electoral de 2027, la elección dejó un mensaje que resuena con fuerza dentro del PJ neuquino. Las viejas prácticas ya no garantizan el control del partido y los intentos de borrar adversarios ahora pueden pagarse en las urnas. Parrilli lo comprobó de la forma más directa: con una derrota que funciona como advertencia hacia el futuro del peronismo provincial. Durante la semana sus dirigentes más cercanos le dijeron que durmiera tranquilo, hoy acuna sueños de derrota.