Lo barato sale caro, dicen
Con precios de ganga que hacen recordar a los todos por dos pesos, el nuevo comercio chino del bajo neuquino (zona céntrica de la ciudad capital) cautivó a los clientes, justo en la antesala de las Fiestas. Hasta hubo colas para ingresar al edificio de tres pisos. No obstante una inspección constató que sin bien los precios son buenos (y hasta muy buenos), las condiciones laborales no. "Y eso que aún no rige la reforma que impulsa Javier Milei", destacó uno de esos ocurrentes que abundan en las redes.
Según pudo saberse al respecto, la secretaría de Trabajo de la provincia llevó adelante una inspección integral en ese local recientemente inaugurado. Lo hizo a partir de denuncias realizadas tanto por ex trabajadores como por el Centro de Empleados de Comercio (CEC).
El secretario de Trabajo, Pablo Castillo se refirió al procedimiento: “Acudimos junto a la Policía de la provincia porque había mucha gente esperando para que abra el local. Les explicamos la situación y les pedimos paciencia, ya que no íbamos a permitir el ingreso hasta finalizar la inspección”.
Durante el relevamiento constataron que el local cuenta con 17 trabajadores y las jornadas laborales superaban el límite legal permitido, registrándose extensiones de hasta 12 horas diarias, de lunes a lunes, con un solo día de descanso semanal. Asimismo, se verificó que los trabajadores disponían únicamente de media hora para refrigerio y que el establecimiento no contaba con un espacio adecuado destinado a comedor para el personal.
“Las condiciones laborales no eran las normales. Por ejemplo, no pueden trabajar en un local que tenga un solo baño para todos los trabajadores, como habían denunciado públicamente algunas personas. Eso es real: había un solo baño, cuando mínimamente debería haber dos por piso”, agregó.
Se intimó a la empresa a dar cumplimiento, en un plazo de 24 horas, a la implementación de la planilla horaria conforme a lo establecido por ley, así como a presentar los compromisos de pago correspondientes a las horas extras trabajadas.
Castillo señaló que “además, uno de los testimonios de un trabajador nos resultó particularmente grave. Manifestó que, si querían pedir permiso para ir a comer, debían pagar una supuesta multa de 15 mil pesos. Todo esto resultó muy extraño”.
Además, se constató la ausencia de equipos de protección personal, deficiencias en el mantenimiento de las instalaciones eléctricas, extintores de fuego vencidos o inexistentes, falta de capacitación para el uso adecuado de la maquinaria y la inexistencia de registros de accidentes e incidentes laborales, junto con la escasa difusión de normas internas de seguridad.
El local tiene tres pisos y dos entrepisos, llenos de miles de productos como aros, pulseras, cosméticos, accesorios para las mascotas, espejos, relojes, luces y adornos navideños. La fila de espera durante todo el día llega a la esquina y todos esperan por comprar cosas baratas.
Hay anteojos de Sol por 5.000 pesos, cargadores de celular por 4.800, auriculares de 7.300, muñecas lloronas por 18.500, luces desde 1.000, maquillaje desde 2.500, espejos a 19.500 y vinchas de peluche a 2.000.