Entre vetos y becas: dos formas de mirar la educación
Fue un día de contrastes fuertes. Mientras en Buenos Aires el presidente Javier Milei decidió vetar la ley de financiamiento universitario -una norma que busca asegurar más recursos para el sistema público de educación superior-, en Neuquén el gobernador Rolando Figueroa eligió otro camino: anunció nuevos apoyos para estudiantes de la provincia. Dos miradas muy distintas sobre qué hacer con la educación en la Argentina.
El mandatario neuquino aprovechó un acto de entrega de notebooks para contar la novedad: habrá un reconocimiento para los mejores promedios de las escuelas secundarias. La beca alcanzará a seis estudiantes por institución, un estímulo que se suma a otros programas como las becas Gregorio Álvarez -que ya abarcan desde el nivel inicial hasta el terciario-, las obras de infraestructura, la construcción de escuelas y la reciente apertura de una sede de la Universidad Nacional del Comahue en Chos Malal.
Son todas acciones que constituyen uno de los ejes del llamado modelo neuquino, con el que el gobernador explica los objeticos de la gestión que encabeza.
Allá, en Buenos Aires
Mientras tanto, en el Congreso de la Nación se empezará a discutir cómo reaccionar frente al veto presidencial. La ley que Milei frenó, este miércoles, había sido votada a principios de agosto con una mayoría importante, aunque insuficiente para garantizar su aplicación sin posibilidades de veto. Ahora, la oposición necesita reunir dos tercios para insistir con el proyecto y dejar sin efecto el rechazo del Ejecutivo. Un escenario que promete tensión política para los próximos días.
El gobierno de Milei viene golpeado por las denuncias de coimas (que involucran a Karina Milei), los crujidos del modelo económico y la contundente derrota electoral que sufrió el domingo último, en las legislativas bonaerenses.
Acá, en Neuquén
Figueroa, por su parte, se mostró convencido de que invertir en educación es clave. Recordó que, en gestiones anteriores, la provincia recurría a las petroleras para tapar agujeros en el pago de sueldos y aguinaldos. “Nosotros cambiamos ese paradigma: dejamos de pedir plata prestada y empezamos a pedir aportes para las becas”, remarcó. Una manera distinta de encarar la relación con las empresas y, de paso, garantizar recursos frescos para los estudiantes.
El programa no se limita a dar plata. También prevé un seguimiento de las trayectorias educativas para que los jóvenes no queden a mitad de camino y cuenten con todas las herramientas necesarias para su futuro laboral. En un país donde la educación pública parece estar en el centro de la disputa política, Neuquén decidió redoblar la apuesta con una política inédita en la provincia y sin antecedentes en el país.