Faltó 145 veces en un año y lo echaron de la Legislatura
La Legislatura neuquina decidió ponerse en sintonía con la política de tolerancia cero a los ñoquis, que ya viene aplicando el gobierno de Rolando Figueroa en el Ejecutivo provincial. Y comenzó con un tal Martín Gastón Purrán, un empleado de maestranza, que acumuló 145 faltas en 2024, nada menos que el 60,42% de los días laborales. En consecuencia, lo echaron.
La resolución que lo dejó afuera terminó de ponerle fin a una carrera que, en realidad, nunca despegó. Purrán estaba en la Legislatura desde 2005, pero su paso por la institución estuvo cargado de sanciones y apercibimientos. Según se dijo desde la Legislatura, durante dos décadas acumuló llamados de atención.
En abril de este año, se le abrió un sumario administrativo donde quedaron documentadas todas sus faltas. Y no fueron pocas. Las evaluaciones de desempeño de los últimos 15 años habían sido desfavorables, lo que lo dejó anclado en su categoría sin chances de ascenso. Encima, su relación con compañeros y superiores tampoco era la mejor: se lo describía como alguien poco colaborativo y con actitudes que no encajaban para nada con el clima laboral que se espera en una institución pública.
El expediente, de hecho, no escatimó en detalles. El año pasado se dejó asentado que “no se puede contar con él para un evento o actividad extra” y que incumplía con las tareas que le pedían sus superiores.
Los números que trascendieron son contundentes: 136 descuentos de haberes por inasistencias injustificadas, más de 500 días sin trabajar, 40 días de suspensiones y seis sumarios administrativos, según se informó desde la Legislatura. Además, al menos 13 intimaciones con telegrama para que se presentara a justificar sus ausencias. Incluso en 2018 recibió una sanción dura: suspensión por 30 días sin sueldo.
Finalmente, y después de tantos años de reincidencia, la Legislatura decidió cortar por lo sano. El dictamen fue claro: incumplimiento de los deberes, inasistencias sistemáticas y falta total de compromiso. Así, quedó afuera de la administración pública, sumando un capítulo más a la lista de “ñoquis” que ya no tienen lugar en la administración pública provincial.