2025-04-04

Deudas e intereses políticos, en el conflicto ceramista

Las protestas de los activistas de Cerámica Neuquén han decantado, lamentablemente, en perjuicios para los ciudadanos que nada tienen que ver con el conflicto y que padecen los cortes de la Ruta 7.

La fábrica, a la que sus conductores llaman “bajo control obrero” le debe una suma multimillonaria a la cooperativa de luz de Neuquén (CALF), que al término de infructuosos reclamos de pago, decidió bajarle la llave y cortarle el suministro. Eso ocurrió el 31 de enero último.

Los activistas y obreros son mayoritariamente conducidos por dirigentes de la izquierda que, en cierto modo, han construido sus carreras políticas en base a la generación de conflictos. Y cuentan con el respaldo de otros que pertenecen al mismo sector. Por lo pronto, en los cortes estuvieron las ex diputadas provinciales (también ex concejalas capitalinas) Angélica Lagunas, de la Izquierda Socialista y Patricia Jure, del Partido Obrero.

Junto a las y los compañeros ceramistas estuvimos muy temprano en el corte de ruta. Siguen sin respuestas y sin poder producir producto del corte de luz ¡Exigimos la reconexión urgente!”, dijeron estas dos dirigentes, el jueves, en las redes oficiales.

Quien también acompañó en el corte que perjudicó a trabajadores totalmente ajenos al conflicto, fue el actual diputado provincial por el Frente de Izquierda (FIT), Andrés Blanco, quien además de referente del Partido de los Trabajadores Socialistas es el secretario adjunto del sindicato Ceramista.

Tiempos de subsidios

Durante los gobiernos del MPN Azul, las fábricas expropiadas recibieron subsidios que se pagaron con fondos de todos los neuquinos. Ahora, se terminaron los privilegios, la Cerámica no pagó sus cuentas y optaron por los cortes de ruta destinados, como se sabe, a ejercer presión.

La administración obrera -como le dicen- debía generar recursos, actualizar maquinarias y garantizar una administración correcta, pero no fue así y los resultados están a la vista. Hasta dónde se sabe no hubo auditorías.

Los ceramistas aseguran que no tienen para pagar el 40% de la deuda, que asciende a unos 105 millones de pesos, pero son muchos -en la sociedad- los que opinan que no es justo que el resto de los usuarios del servicio financie a quienes optaron por cortar la ruta.

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