Quiénes son los dos detrás de la cortina de humo
En lo que bien pudo haber sido la previa rumbo al inicio del clima pre electoral, Rolando Figueroa se tomó unos minutos para responderles a dos de los habitantes del arco opositor que suelen lanzar cuestionamientos y a los que, por supuesto, no nombró. Los acusó de vender humo, como lo hacen aquellos DT del fútbol local con apego a la sobreactuación, acaso Caruso Lombardi.
“Quizá es lo que les gusta construir: humo”, dijo el gobernador. “Creo que ese humo permanentemente que hablan fue lo que nos terminó llevando hasta este lugar”, prosiguió en una crítica al gobierno de Alberto Fernández. Quienes estaban entre el público eran dos diputados provinciales del espacio K: Darío Peralta y su compañero de bancada, Darío Martínez, quien fue nada menos que secretario de Energía de ese ex presidente al que la oposición de entonces llamaba Alverso o Albertítere.
Figueroa hizo estas declaraciones durante la inauguración del Salón de Actividades Físicas (SAF) del barrio Confluencia, oportunidad en la que elogió al intendente de Neuquén, Mariano Gaido, y criticó al gobierno libertario de Javier Milei que -se entiende- será el rival directo de la Neuquinidad en las legislativas de este año, en las que la provincia renovará las tres bancas que tiene en el Senado y tres de las cinco que posee en la Cámara Baja del Congreso de la Nación.
“La autodeterminación nos permite no estar de rodillas ante los gobiernos nacionales de turno, porque la verdad es que hubo gobiernos nacionales que nos terminaron abandonando a todos los neuquinos”, sostuvo Figueroa y se diferenció: “Nosotros trabajamos por la neuquinidad”.
Después, en alusión directa al kirchenrismo, expresó: “Por eso, todos esos que pierden el tiempo ladrándole a la Luna, no vaya a ser cosa que terminen perdiendo las dos bancas que tienen en el Senado porque los neuquinos terminamos definiendo otra forma de trabajar”.
Las dos bancas del Senado son la de Oscar Parrilli, hombre de extrema confianza de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la de Silvia Sapag, de familia emepenista, pero de linaje peronista. La otra banca es la de la senadora Lucia Crexell que llegó a la Cámara Alta de en la boleta del MPN, luego coqueteó con el PRO, tuvo el respaldo del ex intendente Horacio “Pechi” Quiroga y ahora acuna sueños de pertenencia libertaria.