2024-10-11

NQN insólita: un estafador les robaba a otros delincuentes

El fiscal jefe Pablo Vignaroli le formuló, en las últimas horas, cargos a un estafador serial que les robaba a otros delincuentes. Según se dijo, se hacía pasar por abogado y estafó en $16.405.000 a familiares de dos condenados, bajo la promesa de sacarlos de la cárcel. La estafa la perpetró aquí, en Neuquén.

Durante una audiencia realizada en la ciudad judicial, el representante del Ministerio Público Fiscal le atribuyó al abogado trucho, haber cometido las estafas entre junio y agosto últimos, tras haberse presentado como abogado frente a la víctima y haberle cobrado por sus servicios. El ladrón de ladrones fue identificado por sus iniciales M.A.L. (más que apropiadas para un malviviente como este).

Concretamente, la víctima, domiciliada en El Huecú y con motivo de tener detenidos a dos hermanos, tomó contacto y contrató los servicios del acusado, quién dijo ser abogado”, explicó Vignaroli ante el juez de garantías Raúl Aufranc. El abogado trucho se reunió con las dos personas condenadas y “atribuyéndose el carácter de abogado, simuló asumir la defensa, prometiéndoles obtener su libertad, para lo cual les cobraba la suma de $4 millones, con más los gastos de cada una de las presentaciones judiciales que debía realizar, cobrándoles en dicha oportunidad la suma de $1 millón, monto que la víctima y su hijo procedieron a abonarle en efectivo”.

De acuerdo con la teoría del caso de la fiscalía, ese accionar derivó luego en sucesivos pedidos de dinero y maniobras para que los familiares de las personas que están detenidas incluso se endeudaran para poder afrontar los pagos al estafador.

En agosto, el último engaño consistió en asegurarle a las víctimas que había realizado, en su representación, una demanda contra los antiguos abogados de los detenidos y que en el corto plazo cobrarían un resarcimiento por $88 millones, lo que les permitiría afrontar las deudas contraídas. Mediante ese ardid, que incluyó un llamado telefónico de parte de un también falso fiscal, los alentó a tomar nuevos préstamos para afrontar los supuestos gastos que requería la libertad “con tobillera electrónica” de los detenidos.

Las estafas terminaron cuando una persona con la que las víctimas se habían endeudado les advirtió que M.A.L. no era abogado.

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