JxC aprovechó los piquetes para pedir flexibilidad laboral

Hartazgo, impaciencia, ira, ansiedad… Las sensaciones que provocan los piquetes son sobradamente conocidas, como también lo son las voces que repiten conceptos y frases como si se tratara de una letanía y sin que, en definitiva, nada cambie; como de hecho no ha cambiado aquí ni en ningún otro lugar de la geografía nacional, desde que los cortes se gestaron en Cutral Co para parir, además, a un dirigente contemporáneo, que incluso tiene aspiraciones de gobernador (Ramón Rioseco, claro). Hubo veranitos, sí; pero la conflictividad volvió después de cada uno de ellos.
Ahora, con los cortes en la ciudad de Neuquén y correlatos en otras grandes urbes del país, la mesa provincial de Juntos por el Cambio (JxC) retomó varios de aquellos conceptos y -de paso – pidió flexibilización laboral, lo que para los gremios es sinónimo de precarización (los `90 dan cuenta de ello); y para el sector empresarial, una posible salida frente a las cargas laborales que complican la contratación de empleados (también se ha dado cuenta de ello). En fin, nada más y nada menos que uno de los círculos viciosos en los que el país viene dando vueltas desde años (muchos).
“Estamos sitiados en Neuquén y en varias localidades del país. Se imponen la ilegalidad y el avasallamiento por sobre el diálogo y el respeto a las personas y a las leyes. Y el Estado? Ausente. A la crítica situación económica y social que enfrentamos los argentinos, se suman los cortes de calles, los aprietes, los piquetes y las presiones en la vía pública que afectan a la comunidad. Las llamadas organizaciones sociales son verdaderas desorganizadoras sociales, porque confrontan día tras día con las normas de convivencia establecidas en nuestra Constitución Nacional, las leyes y ordenanzas que han sido promulgadas en democracia”, dijeron en un comunicado.
“En Juntos por el Cambio seguimos sosteniendo que no es con dádivas, planes, subsidios eternos y aumento de la presión fiscal la manera en la que vamos a superar las dificultades del país en cada una de sus regiones. El populismo ha acostumbrado a la gente a pedir más y más sin dar nada a cambio, sumida en una situación de indefensión y humillación cada vez más grave. De este callejón sin salida en el que nos han metido, solo podemos salir generando seguridad jurídica, mayor flexibilidad laboral y condiciones económicas estables a las empresas que invierten y dan trabajo”, agregaron.
El entramado de planes y beneficiarios que cobran del Estado y cortan calles contra éste, no sólo salpica a la Izquierda que hasta saca pecho y se pone al frente de las protestas (como acaso lo hacen el Partido Obrero y su hermano Polo Obrero), sino también a los partidos que gobiernan el país y las provincias y no logran ordenar con celeridad la cuestión, ni siquiera cuando la cantidad de piqueteros no es muy abultada que digamos. Del mismo modo salpica al propio JxC. Tal es así que, en su presidencia, Mauricio Macri prolongó la tendencia alcista en la cifra de planes que ya había crecido durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner; y aquí en la ciudad de Neuquén, el último candidato a intendente de JxC llevó como colectora a Libres del Sur, de estrecha relación con Barrios de Pie, una de las organizaciones piqueteras con más actividad en la Confluencia.
Impedir la libre circulación es, como mínimo, una ilegalidad y condicionar el levantamiento de los piquetes al cumplimiento de las demandas y exigencias (que se van multiplicando en forma periódica) constituye una presión rayana con la extorsión. Ahora bien, solucionarlo no parece sencillo en medio de la inflación, el desempleo, las necesidades insatisfechas y otras cuestiones a las que el gobierno de Alberto Fernández no les ha encontrado solución alguna.

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