Entre tanta impunidad, seis años de cárcel por un celular

“Abusó de una menor y no va preso”; “zafó de ir a la cárcel mientras continúa su proceso”; “bebió, chocó, mató y lo asumió, pero no va preso”; “insólita condena a motochorro: no va preso pero no puede conducir por dos años”. Resoluciones de este tenor se multiplican a lo largo y ancho de la geografía nacional y -por imperio del hartazgo – vienen a refrendar aquello de que entran por una puerta y salen por la otra… Si es que acaso entran.
La inseguridad y la sensación de impunidad, basada muchas veces en hechos concretos, no dejan recalar en aquellos casos que terminan con los delincuentes a la sombra. Sin ir más lejos, como acaba de ocurrir en
Cipolletti, donde un sujeto tendrá que purgar prisión efectiva por haberle robado el teléfono a una adolescente, en una actitud tan criminal como cobarde. Claro que para ir preso tuvo que hacer sus méritos.
Así fue el hecho que nos ocupa: hace poco más de un año, el 14 de mayo de 2021, una jovencita caminaba por la calle Jorge Newbery hacia Don Bosco de esa ciudad, cuando le salió al cruce un sujeto que luego fue identificado como Pablo Yáñez.
La fiscalía dio por probado que al amparo de la oscuridad -eran alrededor de las 20- el sujeto este la tomó por sorpresa, la amenazó con una botella de vidrio rota y le robó. Entonces se inició una causa, se llegó a un juicio abreviado y se acordó una pena de cinco años de prisión, que se elevó a seis años y ocho meses porque tenía dos antecedentes: el intento de robo de una moto y el robo en una peluquería.
Tal era la confianza con la que este sujeto se paseaba por las calles de la región, que hasta se llevó a su casa la botella rota con la que amenazó a la adolescente. Ni siquiera la descartó cuando era evidente que sería objeto de un allanamiento. En fin, uno que terminó preso entre tanta impunidad.

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