El MPN larga ofensiva a partir de un ducto con nombre emblemático

Mientras el gobierno nacional se parece cada vez más a aquel último Justicialismo que, presidido por Isabel Perón, terminó con el golpe de Estado de 1976, con un plan económico cuya meta más importante es cumplir con el acuerdo con el FMI, entrando ya en la cíclica estanflación que asusta a cualquiera en cualquier tiempo, aquí, en Neuquén, el MPN tiene tiempo para vanagloriarse de ser una especie de faro que ilumina el oscuro camino, como alguna vez profetizara Benjamín Parravicini, el Nostradamus argentino.
Así lo siente al menos el gobierno de Omar Gutiérrez, que, poco antes de dar el puntapié inicial del proceso electoral rumbo al recambio de 2023, se apresta a recibir al vapuleado (por su vice y las circunstancias) presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien vendrá el jueves a poner otra vez el pie encima de la prometedora y cumplidora realidad económica de Vaca Muerta.
En ese terreno relativamente seguro, apoyado en la roca madre milenaria, es posible que se comience a hablar de una vez por todas de la economía real, no la que se juega entre los arbitrios caprichosos de la confianza o la desconfianza política: esa economía necesita producir y recibir inversiones, y lo que hará Fernández es anunciar la licitación para construir un gasoducto de previsible nombre de culto para el post peronismo. El caño, que será bautizado Néstor Kirchner, transportará gas desde Tratayén hacia la Pampa Húmeda, y puede ser el primer indicio concreto de que el país asume la inversión en infraestructura industrial para aprovechar sus hidrocarburos, una necesidad que lleva casi un siglo y que permanece insatisfecha.
El MPN construirá su lanzamiento electoral -que contempla una interna fuerte entre Marcos Koopmann y Rolando Figueroa- con base en este nuevo encuentro entre el presidente Fernández y el gobernador Gutiérrez, con un meta mensaje a mano: Neuquén asoma como el faro de Parravicini en medio de la gran debacle nacional. “Cuando todo se cae a pedazos, Neuquén no solo está indemne, sino que también muestra el rumbo para salir de la crisis”, se dice entre las paredes gubernamentales de la provincia.
La coyuntura respalda la tesitura, no ya desde lo partidario, sino desde la verdad económica: Vaca Muerta, y las vacas vivas del campo junto a los cereales de la zona central del país (el campo) son los dos (y únicos) sectores económicos que empujan la macro economía nacional. Los dos producen divisas, y se aportan energía mutuamente, y cualquiera que se escape un poco de la letanía mediocre podrá darse cuenta que deben ir unidos y fuertes, incluso más allá de lo que los avatares globales les imponen.
Para esto es clave que el gobierno nacional garantice el único seguro que puede otorgar: precios competitivos, y reducción de manotazos oportunistas vía retenciones, barriles criollos y cualquiera de otros inventos a los que son tan proclives los estrategas de la gran derrota argentina.
Rubén Boggi

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