Neuquén tiene más candidatos en Buenos Aires que en el terruño propio

Por esas cosas que hacen a la conformación genética de este país, Neuquén tiene más potenciales candidatos a gobernador en Buenos Aires antes que en el mismo territorio provincial: hacía mucho que el Congreso Nacional no oficiaba de trampolín para aspirar al sillón más importante del terruño, y habrá que esperar a ver qué competidores asoman desde aquí para los “porteños” que andan ocupando bancas y cargos allá en el puerto, donde dicen que atiende Dios además de Cristina y Alberto.

Lo cierto es que acaban de asumir en Diputados Rolando Figueroa (MPN), confeso y anticipado candidato para el 2023; y Pablo Cervi (UCR), quien también tiene sus velitas encendidas en la chacra pensando en el relativo honor de competir sanamente. Ya estaba de antes en la misma cámara el también neuquino Francisco Sánchez, quien acaba de revelar que también es candidato a la gobernación dentro del espacio de Juntos por el Cambio, más específicamente, en el PRO. Y es por todos conocidos que quien ocupa el sillón de la secretaria de Energía de la Nación, Darío Martínez, aspira a ser el primer gobernador peronista del peronismo propiamente dicho en toda la historia de Neuquén, ahora desde el Frente de Todos.

Por supuesto que, a cada uno de estos aspirantes, no les facilitarán las cosas en cada uno de los sectores en los que revistan. En el MPN, ya se ha planteado la interna, buscando anticiparla bajo el formato de renovación de autoridades partidarias. Dicen que dudosamente Figueroa se prenda en esa, y que sí podría participar Marcos Koopmann, el virtual candidato que ha elegido por ahora el oficialismo partidario para presentarle nuevamente batalla al actual diputado nacional.

En Juntos por el Cambio (o Cambia Neuquén, por ahora, en este distrito) hay un revoltijo importante. La UCR busca definir una situación que no refleje el rupturismo nacional, sino una unidad más acomodada a sus necesidades; una parte del PRO tira nuevamente líneas con la Democracia Cristiana de Jorge Sobisch, mientras otra parte no quiere esa posibilidad ni en figuritas; y Nuevo Compromiso Neuquino está más perdido que turco en la neblina, y, para peor, sin turcos a la vista.

En el peronismo, sobrevive ese enfrentamiento que ya lleva más de dos décadas entre el “parrillismo” y los demás. Se esboza un intento de gran coalición del que participe, como siempre, Ramón Rioseco; pero el sector que se mueve estrechamente con Darío Martínez no está dispuesto a quedar nuevamente postergado u obligado a tragarse sapos inconvenientes, por lo que es posible también que haya tiranteces, y hasta la posibilidad de una interna apuntada a las PASO cuando llegue el momento. Se verá, pues en el peronismo pesa muchísimo lo que ocurra en el plano nacional… ¿y quién puede predecir lo que pasará entre Cristina y Alberto?

En este contexto, el verano que se acerca se vivirá intensamente la política, precisamente al compás de los aires nacionales. En el juego que se juega, se mezclan una vez más la Patria Grande, el FMI, los derechos humanos, el gatillo fácil, la inflación, la devaluación, la pobreza y la avidez de los sindicatos por construir poder. En fin, nada nuevo en Argentina.

Rubén Boggi

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