Mayor ejecutividad y coordinación suma Gutiérrez a un nuevo gabinete

Omar Gutiérrez terminó decidiendo y poniendo en práctica, al filo de la asunción del tercer año de gestión, un nuevo equipo de gobierno. Incorpora a Osvaldo Llancafilo unificando Gobierno y Educación; a Sandro Badilla en Turismo, y a Mage Ferraresso en la nueva cartera de Mujeres y Diversidad. Una característica central da con el perfil de las nuevas figuras estelares del equipo del gobierno: ejecutividad y conocimiento de lo que son las funciones ejecutivas en el MPN. Esa característica emana casi naturalmente de Llancafilo, por ejemplo, tal vez el hombre más aplicado -en el MPN de los últimos años- a gestionar desde el Estado, en todas las funciones que ha cumplido, que incluyeron ser concejal en la capital neuquina.

¿Porqué lo de Llancafilo aparece como lo más importante? Primero, por ocupar un lugar de importancia mayúscula en la coordinación política del gobierno. El área educativa estaba sumida en un desconcierto preocupante, y el gobierno ha decidido volver a escindir al ministro de la responsabilidad directa del Consejo Provincial de Educación, que cumplirá, en este caso y como se había anticipado, Ruth Flusch, con amplia experiencia en el tema. Llancafilo se dedicará a la cuestión más urgente, que será la de dotar de elementos y herramientas concretas al sistema educativo neuquino, desde la infraestructura más básica a la más compleja: gobernar el sistema, se sabe, queda para el CPE. En ese contexto, lo importante es la relación con el sindicato ATEN, que ahora volverá a tener dos instancias: la de todos los días, en el CPE; la estratégica, con el ministerio.

El otro tema de la cartera unificada es prácticamente la extensión, ahora con mayor jerarquía, de lo que ya venía haciendo Llancafilo desde la Secretaría de Interior. La relación y coordinación de acciones con los municipios, la comprensión de la territorialidad y sus complejidades; desde lo estrictamente político, el trabajo de contención y prevención de eventuales defecciones que podrían perjudicar la gestión de gobierno.

El contexto que surgirá a partir del 10 de diciembre, y que marcará el año próximo, le pedía a gritos a Gutiérrez una activación específica de su equipo de colaboradores. El 2022 será un año clave, para lo electoral -definirá la candidatura a gobernador por el MPN para el 2023- y para una gestión de gobierno que navegará por el mar proceloso de Vaca Muerta en medio de fuertes tensiones sociales y marcadas exigencias sectoriales.

Rubén Boggi

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