El MPN puso todo en la campaña capitalina, para sembrar su nuevo proceso

El MPN jugó fuerte en la campaña que acaba de terminar. Hacía mucho que no se veía semejante despliegue de recursos, gente, incidencia mediática. Tal vez contraste con el año y medio de restricciones que todavía pesa en el colectivo social. Lo cierto y concreto es que el partido provincial, en este caso con Omar Gutiérrez y Mariano Gaido a la cabeza, para entronizar en un «nuevo» Deliberante a Claudio Domínguez, barrió con cualquier comparación o semejanza, recuperó un estilo desaforado de movilizaciones populares, ocupó la calle y dejó la sensación de triunfo anticipado, que, se verá -el domingo- si coincide o no con la realidad.

El MPN quiere obtener mayoría en el Deliberante, para cimentar, desde el distrito político más poderoso, su proyecto de coalición que sostenga el poder más allá de las pruebas de 2023. Pero la jugada más fuerte, que necesita confirmación el domingo, es la enmienda de la Carta Orgánica. Ese resultado, si le es favorable al «Sí» es lo que provocará un perfil y una «marca» al proceso que se quiere iniciar o ratificar. También, pero en sentido adverso, si el resultado es «No», o, peor todavía, una insuficiente participación de los sufragantes en el capítulo del referéndum.

El adversario más fuerte que se le planta enfrente al MPN es la coalición que lidera a nivel local Juan Peláez. No ha logrado una posición unívoca respecto de la enmienda, pues en el sector hay quienes están a favor y quienes están en contra. Pero, más allá de esta circunstancia, la tendencia parece ir hacia una bipolaridad que reduciría la influencia del peronismo-kirchnerismo, que está circunstancialmente en baja, y, en estas elecciones al menos, de las minorías que se reparten entre parasitarios del MPN y la izquierda.

El MPN celebró el fin de campaña con una movilización a su medida. El macrismo-Bullrichismo-radicalismo lo hizo con más moderación, a su estilo, tratando de acentuar las diferencias con las presencias de referentes nacionales que se distrajeron en la fuerte polémica del día, estallada entre el gobierno rionegrino y el nacional de Alberto Fernández, por la violencia del «mapu-terrorismo» en El Bolsón y Bariloche.

Ya no queda tiempo para exteriorizaciones importantes de campaña. Sea cual sea el resultado del domingo, se verá, muy probablemente, la tendencia hacia la bipolaridad, con terceros en discordia más atenuados, y el principio de un proceso que buscará reforzar esos dos polos en formación, casi una réplica de lo que a nivel nacional sucede entre el populismo y sus grises, con el liberalismo y sus propios matices.

Rubén Boggi

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