El plan del MPN, un encadenado hasta el 2023

Es muy fuerte el comienzo de la campaña electoral propiamente dicha en el distrito capitalino. El MPN demuestra que jugará con toda la fuerza de la que es capaz la competencia, con el consejero de la Magistratura, Claudio Domínguez, a la cabeza de su lista de candidatos a concejales. Las caminatas por los barrios se multiplican, a la par que una interminable programación de actos oficiales que, sea cual sea el motivo, siempre terminan confluyendo en las intenciones sufragistas de la coyuntura.

No es el único sector muy activo. El Frente de Todos también mueve, con Marcelo Zúñiga a la cabeza. Los peronistas procuran despegarse del nivel nacional y su cadena de derrotas, para mostrarse en un todo opositores al gobierno del MPN. Pero en eso les saca algo de diferencia el radical y parte de la coalición de Juntos por el Cambio, Juan Peláez: dueño sucesorio natural de un apellido ilustre en el frente opositor al partido provincial, está recomponiendo notablemente al radicalismo alrededor de posiciones muy claras y contundentes, que aplican a los conceptos diferenciadores, sobre todo, un rechazo tajante al populismo habitual, algo que puede hacer sin esfuerzo pues lo respalda una coyuntura con abundante apoyo mediático a esas definiciones contraculturales.

La oposición al MPN está hábilmente repartida, se supone que desde las entrañas mismas de la estrategia oficialista. Por ejemplo, la candidatura de Guillermo Monzani parece destinada a distraer votos de la urna que podría mejor llenar Peláez. Monzani cabalga mediáticamente con el recuerdo de Horacio “Pechi” Quiroga al lado, como una especie de recordatorio político-espiritual que no es para nada ingenuo, ya que Peláez siempre fue un adversario de aquel intendente que rompió todos los récords de gobernanza en el distrito capitalino. Otra jugadora en el tablero “opositor” es Mercedes Lamarca, por el lado de Libres del Sur, un partido que en las últimas elecciones se había camuflado dentro de la coalición de Juntos por el Cambio, con la candidatura a intendente de Marcelo Bermúdez. Allí también se ve el oculto manejo de hilos que se hace desde las entretelas del poder que sostiene, firmemente, el MPN.

Pero la aplicación y el empuje del MPN para recolectar votos en su propia lista funcionará independientemente de las jugadas incomprobables de división del campo contrario. Además de dividir al campo opositor, suma listas que forman parte de su propio entramado, con referentes que integran el actual equipo municipal, por ejemplo, con el UNE. Es que se juega un experimento que puede anticipar la forma en que el partido provincial preparará su continuidad en 2023, cuando lo que esté en juego sea directamente el timón de ese tesoro llamado Vaca Muerta. Mariano Gaido tiene la posibilidad de cimentar con las elecciones de medio término su proyección con doble sentido, pues puede ser candidato a la reelección como intendente, o candidato a gobernador. Depende de cómo se vayan alineando las piezas y los intereses del oficialismo partidario. Esto todavía no está definido, mucho menos a partir del triunfo de Rolando Figueroa en las PASO, y lo que será a partir de cómo le vaya en su competencia en las elecciones del 14 de noviembre.

Las elecciones del 24 de octubre, además de renovar 9 bancas del Deliberante, ofrecen la opción por el sí o por el no a la enmienda de la Carta Orgánica. Si gana el “sí”, en la consulta popular, se abrirá un proceso político muy rico e intenso, pues el Deliberante funcionará a pleno como parlamento municipal para encarar la reforma de diversos artículos de esa constitución local. En concreto, alimentaría la actividad política con mucha intensidad, y con un Deliberante integrado vaya a saber de qué manera en cuanto al equilibrio de fuerzas, pues es muy difícil anticipar hoy cómo quedará a partir de diciembre, cuando asuman los ediles que serán elegidos en octubre.

El plan del MPN es ir encajando esos engranajes, para llegar a 2023 pleno, reformado y con todas sus batallas internas ya jugadas. En eso les saca ventaja de planificación al resto de las fuerzas políticas, que están muy atadas a la coyuntura, a los cambios nacionales, al humor del electorado, y que no tienen la sartén por el mango, sino que, en todo caso, forman parte de la fritanga que salta, enloquecidamente, en su interior.

Rubén Boggi

Etiquetas del artículo:
· · · ·
Categorías de los artículos:
Editorial

No se permiten comentarios