La crisis política afecta seriamente a Vaca Muerta (aunque se hagan los distraidos)

Es paradójico y hasta incongruente que la ley petrolera se haya presentado en medio de un serio boato de país tranquilo cuando la realidad es que el gobierno ha hecho una serie implosión, y no se sabe cómo seguirá el presidente Alberto Fernández ni con qué gabinete contará.

La gravísima crisis política que ha detonado finalmente, como consecuencia de un mal resultado electoral, en la coalición oficialista, pone nuevamente en jaque, aunque más no sea en el corto plazo, al desarrollo de Vaca Muerta. Suponer que los yacimientos están blindados contra los avatares políticos en Argentina, es pecar de ingenuos. O de distraídos.

Lo cierto es que la situación aflige. Nada peor para una economía que ya estaba en crisis, que se le sume la inestabilidad institucional.

En las últimas horas se ha hablado de golpe, de auto golpe, de renuncias del presidente o de la vice (no de ambos al mismo tiempo), y todas las elucubraciones son creíbles, porque, una vez más, el sistema político institucional argentino cruje, como resultado del enfrentamiento del titular del Poder Ejecutivo con quien preside el Poder Legislativo. Si se le suma que el Poder Judicial atraviesa también una crisis de confianza, se tiene un escenario altamente inestable. Justo lo contrario a lo que se requiere para afianzar inversiones y proceder al desarrollo de proyectos productivos.

En estas horas, se considera la letra del proyecto de ley de incentivo a la producción de hidrocarburos, en la que ha trabajado el equipo económico de Martín Guzmán, pretendiendo hacer abstracción del contexto. Está muy mal esa distracción culposa. No sirve.

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