Una foto bisagra para la campaña electoral, un disparo de suicida

Según Aníbal Fernández, antiguo colega de Gabinete en el gobierno inaugural de Néstor Kirchner, “el cumpleaños lo organizó Fabiola y la única opción que tenía el marido era participar”. Además de tal afirmación, espetó, con rancia prosapia porteña: «¿Qué va a hacer el marido, cagarla a palos?».

Según Santiago Cafiero, actual jefe de Gabinete, vocero del gobierno en las buenas y en las malas, fue “un descuido, un error”.

El propio protagonista, el Presidente, dijo que «no debió haberse hecho» (como si se hubiera producido por sí mismo el suceso) y que lamentaba lo ocurrido. Arguyó, en Olavarría, que de todas maneras el gobierno anterior fue el que sembró la semilla de todos los males.

Dicen que en el Instituto Patria se masculla que “se arreglen ellos”. El conductor ultra K más famoso, Víctor Hugo Morales, espetó un sonoro “esta vez la oposición tiene razón”. En las redes sociales se arregla el asunto drástica y fácilmente desde la militancia mediática: “se acabó… que asuma Cristina de una vez”.

La foto del cumpleaños 2020 de Fabiola Yáñez, mientras tanto, sigue dando vuelta en el principio agitado de la campaña electoral. Es un documento tan falsamente ingenuo como letal. El golpe más contundente que ha recibido el Frente de TodosUn golpe que le puede hacer perder las elecciones si no se recupera pronto, sea profundizando y sincerando la “auto grieta”, sea rellenando el vacío de la división con urgentes escombros de tiempos más felices y necesidades más urgentes.

La “oposición” se sintetiza en la frase lapidaria que publicó en su Twitter Patricia Bullrich:  Presidente, no se comporte como un fugitivo: dé la cara y explique a la justicia por qué violó la ley que usted nos impuso. Esto no es un error, es un acto deliberado de impunidad. No se trata de un descuido, es el incumplimiento de los deberes de un funcionario público”, sostuvo, sin exclusividad, pero sí con mucho anticipo, la ex ministra más notoria del ex Gabinete de Mauricio Macri.

Es peligroso decir siempre la verdad, decía en su canción falsamente frívola, en los ’80 del siglo pasado, Raffaella Carrá.

La política argentina, curiosamente, ha encontrado en un hecho mínimo, la estatura real de la impostación engañosa que corroe a su sociedad. Nadie sabe hasta dónde manchará la pólvora, pero es el disparo propio de un suicida inexperto como todos los suicidas, sean conscientes o no.

Rubén Boggi

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