Asoma la fecha clave para la coyuntura que viene: 24 de julio

Mientras se hacen inexplicables homenajes a los muertos por la peste en el país -son más que los que hubiera calculado cualquier pesimista en el comienzo de la pandemia- los políticos argentinos, y los neuquinos también, tienen una fecha en el horizonte, una fecha clave, que se no se dice ni se exalta, pero que está anotada en el cronograma electoral de este año: 24 de julio. Ese día es el del vencimiento para la presentación de candidatos de todas las fuerzas, y sus sectores, para participar en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, las PASO, que se realizarán el 12 de septiembre, para determinar quiénes se enfrentarán en los comicios generales del 14 de noviembre.

Para el 24 de julio, pues, se vencerán los amagues, las dudas, las roscas y las interminables jugarretas de la política. Para los partidos políticos, es importante; pero mucho más importante es para un país sacudido por la gigantesca crisis sanitaria, con una situación económica fuertemente preocupante, dos características de la coyuntura que hacen, precisamente, que, pese a estar tan cerca de esa fecha, nadie la menciona y muy pocos hablan de una campaña a la que le falta muy poco para empezar: según el mismo cronograma, el 8 de agosto será la fecha de partida. Una campaña electoral en la que el escenario de la peste y la crisis económica estarán tan presentes como ahora, y será corta, fulgurante, intensa, y decisiva.

El MPN ya se prepara para estas circunstancias, al igual que el resto de los partidos. El viernes pasado determinó quién presidirá la junta electoral partidaria, en una apurada reunión de la Junta de Gobierno. Será Gloria Sifuentes, una mujer experimentada en la política neuquina y en sus circunstancias electorales. Le tocará conducir un proceso que, según anticipan los propios interesados, podrá ofrecer algunas sorpresas, y algunos incentivos extras, para que las elecciones de este año sean fundamentales en el rumbo emepenista hacia el 2023, cuando se de por terminado formalmente el gobierno de Omar Gutiérrez, y sea necesario tener preparado a otro integrante del staff que asegure el comando de una provincia vinculada estrechamente a este sector político, tanto como lo está desde hace poco más de 11 años a esa formación geológica llamada Vaca Muerta.

Para competir, con especial motivación, se preparan dos fuerzas centralmente. Por un lado, Juntos por el Cambio, en el que ha asomado, desde el radicalismo, la candidatura de Pablo Cervi, pero que tiene más figuras que meter en ese apurado candelero que deberá estar listo para el 24 de julio; por el otro, el peronismo kirchnerista, que en las últimas horas observó y tomó nota de la presentación de Asunción Miras Trabalón, actual delegada regional del ministerio de Trabajo, como candidata a encabezar con impronta femenina la lista de candidatos, en este caso, referenciada precisamente en la vicepresidenta Cristina Fernández.

Así, se dará en las próximas semanas esta especial circunstancia, la de hacer política electoral explícita, algo que al día de hoy está vedado porque “no paga”, es decir, no ocasiona simpatías desde la ciudadanía, sino, en todo caso, lo contrario.

Rubén Boggi

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