El MPN ve una oportunidad en las elecciones de este año

Bajo la tensa superficie, en la que empieza a asomar la esperanza de comenzar a superar lo peor de la segunda ola de la peste, el MPN empieza a tejer una estrategia múltiple, que apunta directamente a los meses de elecciones. Según parece, todo se concentrará entre septiembre, octubre y noviembre. En ese tiempo, apenas 90 días de mucha potencia política, el partido provincial que sigue en el gobierno, aferrado a la costumbre y a su singular administración, ve una oportunidad. Se mira en el espejo donde están todos, y no se ve mal parado, sino, por el contrario, como en aquel cuento de Blancanieves, observa en su reflejo al más lindo de todos.

Todavía no se sabe cuándo serán las elecciones capitalinas; pero es posible que se hagan antes que las nacionales, es decir, antes de noviembre. Llevarlas más allá sería peligroso, no habría tiempo y podría confundir al electorado. Mariano Gaido tiene esa decisión in péctore, y todavía no la ha largado. Pero es dable suponer que en septiembre se larga la competencia, con las PASO, y que después será todo elecciones. Quedará solo diciembre limpio, para hacer la catarsis de un año dificultoso y con ribetes trágicos, pero que la política, al fin y al cabo, esa extrapolación de sentimientos, aprovechará para su beneficio, bien o mal.

Hablar de septiembre como el comienzo de las urnas, implica que en agosto ya habrá campaña, breve, intensa, fulgurante. Para eso se están preparando los partidos aceleradamente. La UCR neuquina, por ejemplo, acaba de celebrar su ceremonia, refrendando la pertenencia a Juntos por el Cambio y la candidatura de Pablo Cervi al Congreso. La Democracia Cristiana, hará sus internas con la presentación de la Lista Blanca, que ahora preside Gastón Sobisch, en procura de llegar con buena masa crítica al momento de la competencia. El peronismo masculla sus procesos, con los referentes sempiternos anotando y borrando del cuadernito, y revitaliza su coalición que apostará nuevamente a tener a los Rioseco adentro. Pero el proceso más atrayente, que más dará que hablar, será el que protagonizará el MPN.

Hasta ahora, el partido provincial ha cumplido con el protocolo de las PASO, para seleccionar sus candidatos al Congreso. En las últimas, las de 2019, hubo lista A y B desde el partido provincial. Fue una cuestión formal, más que una disputa concreta: la A llevó a Guillermo Pereyra, y la B a Hugo Rauque. El primero sacó más del 85 por ciento, y el segundo, poco más del 11 por ciento. Pero ¿Qué pasará este año? ¿Habrá disputa formal o real, es decir, interna concreta, con proyectos larvados apuntando hacia el 2023?

Aquí juega la cuestión de la oportunidad, que ven tirios y troyanos en el partido provincial. Observan que sus competidores están tremendamente afectados y condicionados por las estructuras nacionales, tanto en el caso del peronismo como en el de Juntos por el Cambio; y, que, a nivel local, hay una bolsa llena de gatos peleando en cada estructura. Se diagnostica además que el pésimo manejo de la pandemia y de la economía en paralelo, ha socavado tremendamente la confianza ciudadana en esas estructuras nacionales; y que el MPN podrá revitalizar su vieja consigna de que es el intérprete fiel de las necesidades provinciales, incluso para llevarlas a la Nación y obtener las respuestas más ventajosas.

El tema es: ¿Cómo traducirá el MPN esta visión en común, la de la oportunidad, teniendo en cuenta que al diagnóstico le siguen propuestas distintas, en algunos casos, divergentes? El proceso late, en plena cocción. Algo es seguro: el MPN será protagonista fuerte.

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