Es grave la situación por los bloqueos, a los que se sumó el gremio de camioneros

No es una cuestión de tránsito, solamente, aunque obviamente es el rubro más afectado; los cortes de ruta se expresaron con fuerza este viernes en Neuquén, y agregaron incertidumbre a la resolución de conflictos políticos, sindicales y sociales que complican la paz social de la provincia.

El bloqueo aplicado desde hace tres días en Añelo, por los «autoconvocados» de los hospitales, se mantenía a la hora de publicarse esta nota, pese a la orden de desalojo que se les leyó a los ocupantes de la ruta, y mientras se registraban movimientos de policía y gendarmería en función de la posibilidad de abrir la ruta por medio de la fuerza. Pero también había cortes en otros tramos, dispuestos por los camioneros, respaldados por el sindicato que los representa, que conduce la familia Moyano. El gremio se solidarizó con los empleados hospitalarios.

A esos bloqueos, se les sumó otro en la ruta 7, decidido por el sindicato ceramista. El motivo fue otro: el EPEN dejó sin energía eléctrica a la planta de producción que es administrada por la cooperativa Fasinpat, la fábrica ex Zanon. El hecho se registró, dicen los ceramistas, aproximadamente a las 4 de la  mañana. Hace muchos años que Fasinpat registra deudas importantes por el suministro, que han sido «perdonadas» o subsidiadas por la empresa pública que es comandada por el propio gobierno provincial.

De todas las situaciones, la más complicada de resolver para el gobierno es la de los autoconvocados-camioneros. El respaldo del gremio de los Moyano al conflicto no estaba en los cálculos de nadie, y agregó un elemento potencialmente revulsivo que era evaluado por los estrategas del gobierno de Omar Gutiérrez.

El respaldo de camioneros, debe interpretarse en su puja permanente con el gremio petrolero, que había salido en las últimas horas a rechazar la «metodología de los piquetes».

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