La disputa por la vocalía del TSJ neuquino se juega en terreno K

En momentos en que la cuestión judicial está híper-politizada a nivel nacional, en Neuquén se juega una sorda, escondida entre bambalinas, disputa por conseguir ubicar un vocal en la vacante abierta en el Tribunal Superior de Justicia a partir de la renuncia de Oscar Massei.

La disputa se anima entre sectores políticos que compiten, mientras el MPN, desde el gobierno de la provincia, no ha definido todavía una posición, aunque los plazos están vencidos. En el partido provincial, el silencio habla fundamentalmente de otras prioridades, pero puede terminar siendo funcional a alguna de las dos variantes que el peronismo-kirchnerismo impulsa, con los dientes apretados y concentrado en su propia interna.

El actual secretario de Energía, aspirante a la gobernación en 2023, Darío Martínez, tiene su candidato. Dicen que es quien mejor “cae” en la apreciación de los actuales integrantes del Tribunal. Es Hugo Prieto, ex convencional constituyente, ex diputado nacional. Un hombre de la política neuquina que se proyectó a nivel nacional, cuando la UCR tuvo su rama “K-progresista”, en la trabajosa urdimbre que tejiera Néstor Kirchner.

El competidor de Prieto es apadrinado por -oh casualidad- el senador Oscar Parrilli. Se llama Gustavo Mazieres, quien fuera abogado de la empresa OPS, colaborador estrecho de Parrilli, y jugara ya, con triunfo, la competencia por ocupar un lugar en el Consejo de la Magistratura local. “Viene ganando la pulseada”, aseguran en el mundillo tribunalicio.

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