Hoy, todos mintieron: la pobreza es mayor

Todos los diarios, portales, canales, radios, redes sociales, informaron este jueves una mentira: la pobreza, en Argentina y según la Universidad Católica, alcanza al 44,2 por ciento de la población.

En una segunda lectura de la estadística fría, hay una interpretación aclaratoria. Dice, ese enfoque, que, de no ser por los planes sociales puestos en marcha en pandemia, la medición de pobreza superaría holgadamente el 50 por ciento.

La mentira es solo consuelo para tontos o servidores del establishment. La pobreza, real, concreta, en Argentina, sigue sin medirse exactamente. Tal vez, porque el horror sería demasiado.

Nos daríamos cuenta que no solo es absoluta mayoría, sino que supera la cantidad de votos que ha sacado cualquiera de los presidentes desde 1983 para acá.

Es decir, que, si un candidato fuera realmente representativo de los pobres, en Argentina, ganaría con una aplastante elección que le aseguraría, también, la mayoría en el Congreso.

La estadística miente, porque no se puede eximir a un pobre de ser pobre por recibir una ayuda social circunstancial. Quien está pobre, no deja de serlo por esa ayuda. Solo para la estadística, no para la realidad.

La razón estructural de su pobreza seguirá vigente, más que nos pese a gobernantes y gobernados, en este país al sur de la desgracia.

Rubén Boggi

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