Hay problemas serios, pero nadie se siente culpable

Entre la banalidad y el drama, la política desenrosca sus tentáculos sobre una realidad neuquina de potente soterramiento: lo que circula, por debajo de la superficie, es preocupante, pues está abonado por la incertidumbre, el miedo, y la desconfianza. Omar Gutiérrez, el gobernador, el a la vez presidente del MPN, enfrenta serios problemas de gestión. A su alrededor, todos cantan a coro las bondades de estar unidos, de juntar fuerzas, de tirar para el mismo lado, que es el modo de salir de los momentos difíciles. Pero, lo que se dice, muchas veces no se hace. Muchas veces es una postura declamatoria, porque, en la verdad profunda, se notan movimientos para hacer daño, para aprovechar la debilidad, para construir sobre la base de los errores del adversario.

Gutiérrez recibió, al igual que Arabela Carreras en Río Negro, el respaldo de Nación en la dura contingencia generada por la pandemia de coronavirus. Vino Ginés González García, habló bien de los gobernantes, firmó convenios repartiendo 800 millones de pesos para ambas márgenes del río. Lo que se dijo y se mostró ese día de visita no consiguió, sin embargo, más que acrecentar dudas y críticas. Ginés González García no contagia más que inseguridad y titubeos. No es convincente. Todavía no se sabe si esa visita ayudó o le puso otro escollo al duro camino de la rehabilitación de la confianza en un sistema de Salud puesto en jaque, que da la pelea dificultosamente, atosigado por el aumento de la demanda ante una oferta acotada, que no se puede aumentar de buenas a primeras, sobre todo en medio de la actual escasez de recursos.

Hace tiempo ya que desde el gobierno se dice que más no se puede hacer ante tamaño ataque biológico. Sobre este punto hay distintas opiniones. Lo cierto es que la sociedad está ayudando todo lo que puede. Rige un antipático toque de queda que, no obstante, es acatado por las mayorías. Todos los días, mientras cae lentamente la tarde, la ciudad comienza a despoblarse. Queda una semana más para esta severa restricción. No es cierto que la gente sea culpable de algo. El pueblo se ha comportado lo mejor que ha podido. El pueblo es la víctima, no el victimario.

A las pocas horas del episodio Ginés González García, el MPN en gestión presentó dos presupuestos, es decir, dejó ver su estrategia político-económica apuntando a un año todavía azaroso, el 2021. Gutiérrez presentó el de la provincia. Un dibujo moderado, que carga las tintas sobre la inversión en Salud, comprensiblemente. Es un presupuesto con déficit financiero en la proyección, apenas mil millones de pesos. Pero, claro, todo depende de cómo vayan las cosas, de lo que pase, fundamentalmente, con la producción de gas y petróleo en los próximos meses. Hasta el 30 de septiembre, el gobierno tenía cuentas que arrojaban unos 10 mil millones de pesos en rojo.

El otro presupuesto importante para la gestión política del MPN es el que presentó Mariano Gaido para la capital. El Intendente cumplió la presentación rodeado de carteles optimistas, con la palabra “superávit” escrita bien grande, destacada. Anunció que se invertirá en obras públicas 31 por ciento del total del proyectado. Un porcentaje que está por encima del cálculo del resto de las erogaciones del municipio. También habrá que esperar a los próximos meses para tener mayores certezas. Argentina vive en medio de la inestabilidad. Cualquier cosa puede pasar, y este es el mayor dato, el más importante, en la actual realidad. Aquí, en Neuquén, y en todos los distritos que integran la República Argentina.

Las dos facetas, la banalidad y el drama, están sobre el tapete. La política ya empezó a calentar motores para la contienda electoral del año próximo. El MPN aparece, a simple vista, con una alta dosis de división: habrá competencia, con o sin internas. Buena cantidad de la banalidad está metida en esa guerra soterrada. El drama está presente con toda la obviedad del caso. La cantidad de contagios y de casos graves, y defunciones, sobrepasó la capacidad del sistema. Es probable que comience a atenuarse la curva, y haya un respiro. Pero ya se sabe que hay que invertir más dinero desde el Estado, o administrarlo mejor, para que el sistema de Salud recupere su eficacia y se ponga a tono con la complejidad de la situación y el crecimiento constante de la demanda.

Como la crisis es nacional, todo puede disimularse en el gran contexto. El MPN usará nuevamente esta argucia intelectual, no desprovista de eficiencia. Es lo que ha logrado hasta ahora el gobierno de Alberto Fernández. Nadie se siente culpable de nada en el distrito propio. Todos miran a la Rosada, en Buenos Aires.

Rubén Boggi

Etiquetas del artículo:
Categorías de los artículos:
Editorial

No se permiten comentarios