Situación dramática, amerita un diálogo verdadero

En setiembre, y en lo que va de octubre, la curva del coronavirus se descontroló en Neuquén. Con la misma velocidad, se sintió la estampida en la gestión política. El síntoma elocuente, cual fiebre frente al Coronavirus, fue la falta de diálogo, y una conducción personalista. También se perdió el olfato, siguiendo con el paralelismo, con gestos autoritarios que recibieron una inmediata respuesta: la rebeldía

 “No queremos retroceder en las flexibilizaciones, por el momento tenemos que felicitar a la ciudadanía”, decía Omar Gutiérrez a fines de agosto. Desde entonces y en menos de 40 días, pasó a decretar 4 días de cerrojo aprovechando el feriado del 12 de octubre, una virtual Fase 1 por 14 días y ahora otros 14 días de “quedate en casa de 20 a 7 horas”. La respuesta política sigue siendo de endurecimiento y apuesta al confinamiento.

Lo sanitario, sigue fuera de órbita: en setiembre el promedio diario de nuevos contagios oscilaba entre los 350 y 400 casos, según lo informado por el gobierno neuquino; el viernes reportó 817 en 24 horas. En ese mismo período, la ocupación de camas de Terapia Intensiva pasó del 44 al 99%.

En el mismo trayecto, hubo otro estruendo: comerciantes y empresarios patearon el tablero frente a las restricciones horarias. Argumentaron que limitan las posibilidades de trabajar (remitiéndose a los hechos “tampoco dan resultados”) y les resulta imposible sobrevivir, tras 7 meses de parálisis económica. Organizaron marchas y caravanas, salieron a la calle y a partir de la última semana, ya fue casi nulo el acatamiento. Este planteo incluso, desde el grupo representado por el Cluster de Pymes Neuquinas, se le hizo llegar al presidente Alberto Fernández, aprovechando su fugaz visita a Vaca Muerta para anunciar el Plan Gas.

La virtual Fase 1 dejó al desnudo posiciones divididas en un frente donde en principio, se identifican tres sectores del rubro comercial y empresarial: los vinculados a las Pymes; la tradicional cámara ACIPAN y los autoconvocados (estos últimos, particularmente propietarios de comercios en el oeste neuquino, una suerte de plaza popular, más barata y “liberada” de la ciudad).

Sería ingenuo pensar que en este frente comercial/empresarial, no se mezclan también intereses políticos. Un juego cada vez más evidente en la interna del MPN, en la medida que se consume este año electoral y asoma un 2021 que seguirá atrapado por esta pandemia, por lo menos el primer semestre.  Pero, ahí también falta diálogo, se dice.

En sintonía, la revuelta también se advirtió en los intendentes de las 7 localidades alcanzadas por las restricciones: Neuquén, Plottier, Centenario, Senillosa, Plaza Huincul, Cutral Co y Zapala.  La primera detonación llegó desde Cutral Co y Plottier: no adhirieron a las medidas y pusieron sus propias reglas y horarios. Inmediatamente Bertoldi, que sí había adherido a las normas bajadas por Gutiérrez, disparó en soledad: antes de terminar la virtual Fase 1, anunció que desde el próximo lunes 26, la gastronomía tenía carta blanca para abrir hasta la 12 de la noche y una hora más, el fin de semana. Luego le siguió Gaido. Haciendo gala de un mayor calibre, anunció que había consenso con todos los intendentes involucrados, sumando a los de Cipolletti y Cinco Saltos, para unificar medidas desde el lunes.

Finalmente, Gutiérrez se reunió este viernes con los intendentes neuquinos y durante cuatro horas de frenética negociación, salieron todos al patio de Casa de Gobierno para mostrar la foto del consenso y desactivar las acciones individuales. El encargado de anunciar las medidas fue el jefe de Gabinete, Sebastián González. Haciendo uso de la batuta que le habían cedido, reiteró una receta similar a la anterior, en cuanto a las restricciones para circular, horarios y gastronomía limitada, desde el lunes 26 y hasta el 8 de noviembre.

La foto sólo alcanzó para el momento. Incluso, algunos no aguantaron, como el intendente de Cutral Co, quien no desaprovechó la atención de la improvisada conferencia de prensa. Con tono de reclamo pidió ser convocado junto a sus pares ante una situación que calificó de “caótica”, donde los intendentes son presionados en sus localidades y necesitan, por ende, ser consultados de las medidas, dijo. La intendenta de Plottier, Gloria Ruíz, horas antes también se había manifestado en términos similares. Salvando los grises por el rol de cada uno, curiosamente coincide esta mirada con el pedido público de empresarios y comerciantes hacia el gobierno provincial: exigen que los convoquen, porque se consideran y son parte del tejido socioeconómico de la provincia.

Ciertamente, nadie en este contexto -a juzgar por la experiencia del mundo en esta pandemia y en el plano local- tiene las filminas que muestren la solución a esta crisis sanitaria, económica, social y que inevitablemente, ya erosiona en el plano político. Casi todas las medidas anunciadas, han interpuesto un criterio sobre el otro, sumando obstáculos. Ante esta evidencia, quizás habría que interpelarse -cada uno desde su lugar- si el diálogo genuino no es la herramienta más sólida y accesible para comenzar a buscar una salida en conjunto. Y en ese caso, el paso siguiente por la urgencia de la situación, es terminar con las proclamas para tomar, y usar efectivamente, una herramienta que resulta medular en cualquier democracia.

Silvia Núñez

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