Parejas desparejas, el drama hospitalario, y un jefe sindical en baja

Otra semana en la peste que no afloja, pero que, al mismo tiempo, comienza a ser relativizada, pese a su dramática vigencia, porque asoman los fuertes condimentos políticos y económicos en la agenda. Veamos:

Hace más de treinta días que la relación está tensa. Ellos no lo admiten en público, pero hacia adentro dan señales inequívocas del mal momento que atraviesan. De compartir y hacer olas con la dupla de sus nombres de pila, pasaron a ignorarse en cada intervención que tienen ante la prensa. Nadie lo dice públicamente, pero de la sobreexposición han pasado a la ausencia. Muchos refieren que hay una virtual guerra del silencio. En las últimas dos semanas hubo un par de mediaciones para tratar de encauzar la situación, pero fue en vano. Uno transita su último periodo de gestión, el otro, cual una topadora, camina a paso firme sus primeros meses de mandato imaginando su reelección. Uno está solo, deprimido y desconfía hasta de su sombra. El otro, goza de las mieles del poder. Es figura cantada en cuanto evento o reunión empresaria que se programe y también invitado a ocupar el casillero que disponga a la hora de hablar de política. Uno, fue su referente inmediato durante sus últimos cuatro años. El otro, un fiel servidor que cree haber pagado con creces su lealtad y que “ahora” merece ser tratado como par y referente. Algunos dicen que sanarán sus heridas y volverán a reencontrarse. Habrá que esperar que avance el año político, en el que ya se transita, cada vez a paso más intenso.

¡Qué revuelo armó un audio dejado trascender contando un drama, de esos que parece hay muchos en la pandemia! Una conversación telefónica haciendo alusión a la forma en que se eligen cuáles pacientes son “candidatos” a un respirador, y cuáles no, en los hospitales neuquinos, pegó fuerte en la opinión pública, y repercutió incluso en canales de TV de Buenos Aires. El director del hospital más importante, el Castro Rendón, hizo declaraciones al respecto sólo para confirmar que hay un método de selección de esos de los que la gente, generalmente, preferiría no enterarse. Como sea, la pandemia de coronavirus muestra su cara más desesperante en los centros de Salud; y se toma conciencia de que esa cara muestra no solo a los médicos, enfermeros y demás, agotados y entregándose por entero, sino a los más indefensos, los pacientes, los que no tienen más posibilidad que ser atendidos, sin elección, sin libre albedrío, y, muchas veces, sin respuesta efectiva y concreta.

Neuquén ya es un festival de reuniones y roscas políticas. Hay de todo color y gusto. Arrancaron en punta los de Juntos por el Cambio. Para la primera candidatura a Diputado Nacional se menciona al actual legislador, David Schlereth. Militantes de la palabra de Dios van transformando su prédica, y de a poco en sus intervenciones comienzan a colar el nombre del pastor neuquino buscando otros cuatro años en el Congreso de la Nación. Las adhesiones serían muchas y para fin de año se esperan señales concretas para ir posicionándose a nivel provincial. El diputado nacional cuenta con el respaldo de gran parte de la mesa chica de la dirigencia nacional de Juntos Por el Cambio y además ya habría cosechado el respaldo unánime de las principales espadas legislativas “macristas” del Senado y la Cámara de Diputados Nacionales.

“El negro ya no es el mismo, está entregadísimo”. Así se refieren al actual momento político sindical que atraviesa Carlos Quintriqueo, Secretario General de ATE Neuquén. “Es un león jubilado. Se quedó sin colmillos y el gobernador mandó a que le corten las uñas”, indican por lo bajo algunos integrantes de la comisión directiva provincial. El pensamiento es mayoritario, pero no lo hacen público porque temen ser corridos de la conducción como sucedió con el secretario adjunto, Jorge Marillán. “La verdad es que el negro quedó entrampado con el gobierno provincial y le cuesta mucho despegarse. Creo que estamos ante los últimos meses de su conducción. Como sindicalista, está condenado a su desaparición”, señalaba la mañana del lunes un jubilado estatal ex dirigente gremial y protagonista de grandes batallas contra Felipe Sapag. “Pibe, esto ya lo vi. Quintriqueo tiene fecha de vencimiento, y quienes se la pusieron fueron los artesanos del MPN. Un león sin dientes a la manda, no le sirve, y para sucederlo ya hay un par de hambrientos”, indicó el ilustre parroquiano mientras pedía la segunda ronda de café de una mañana por demás agitada, siempre siguiendo el protocolo de la pandemia.

La secretaria de Capacitación y Empleo, María Pasqualini (funcionaria del municipio que conduce Mariano Gaido) salió a anunciar con bombos y platillos que, a partir del lunes, varios municipios de Neuquén y de Río Negro unificarán criterios en una nueva cuarentena «liberada». Hubo alguna que otra sorpresa:  a la hora de pedir precisiones a algunos de los jefes comunales involucrados, estos desconocieron un anuncio inmediato. Reuniones hubo, pero, durante el miércoles, reinó el silencio. ¿Fue sólo fue un anuncio para medir fuerzas en la interna del MPN? Desde el municipio aseguraron que no, que la intención era coordinar al menos los horarios comerciales, para que hubiera una sincronización en este tipo de temas. Pasadas las horas, se supo que, efectivamente, el intendente Gaido se había comunicado con sus pares de la comarca valletana. Habrá, pues, una sincronización, que el sentido común evidentemente imponía.

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