El hambre y las ganas de comer se unen en Vaca Muerta

El hambre, y las ganas de comer, se juntarán, en medio de una crispación general, este jueves. Será en Vaca Muerta, para más datos, Loma Campana, el enclave iniciático del no convencional ypefiano, cuando Alberto Fernández, Martín Guzmán (Economía), Darío Martínez (Energía), Sergio Affronti (YPF), se junten con el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, y la gobernadora rionegrina, Arabela Carreras, para presentar en la exclusiva sociedad petrolera el nuevo Plan Gas.

El asunto tiene su importancia, en el complejo contexto de la coyuntura. Es, obviamente, la primera señal concreta para reactivar la producción de gas, que había sido herida gravemente por una disposición del gobierno de Mauricio Macri, que retrocedió sobre una concesión inicial, y, después, por la caída abrupta de los precios, la influencia de la pandemia, las decisiones que se tomaran para conjurarla -sin éxito alguno- y los largos meses de inactividad que se fueron sumando, sin posibilidad de producir gas más allá de lo estrictamente necesario, pues no hay donde meterlo, donde almacenarlo, cuando se excede la posibilidad de colocación en los mercados.

Es un plan gas más, que se suma a una larga lista en la triste historia energética argentina. Es un país en el que sus gobiernos parecen nunca entender la lógica del negocio petrolero. En estos días, por ejemplo, se hacía publicidad política sobre el período (kirchnerista) entre el 2008 y el 2012, porque fue en el que más creció la red de distribución domiciliaria de gas. Fue, también, el período en el que la producción de gas se terminó de derrumbar. Esa es la (i)lógica argentina: aumentar el consumo cuando baja la producción, y aumentar la producción cuando baja el consumo.

Lo cierto es que el hambre -nacional- y las ganas de comer -provinciales- harán catarsis de optimismo este jueves, al mediodía, si todo se cumple como estaba planificado. Omar Gutiérrez irá al aeropuerto internacional de relativo y escaso uso en estos tiempos, a recibir a la comitiva, y de allí partirán directo a Vaca Muerta. Alberto Fernández y Omar Gutiérrez hacen gala de amistad política, y hasta se derraman un impostado afecto uno al otro. Esta vez, se pudo hacer coincidir necesidades: Neuquén necesita imperiosamente reactivar su producción energética, pues ha consolidado al 30 de septiembre un déficit de 10 mil millones de pesos, aumentado la pobreza y el desempleo, y reducido su capacidad de recaudación; y el gobierno nacional necesita demostrar que finalmente algo comienza a moverse, además de las palabras, los gestos de desagrado y el combate contra la “oposición” mediática.

El contexto es la pandemia, y la crispación de la economía privada, restringida, acotada, y con un mercado desfalleciente. ¿Habrá sonrisas en los yacimientos? Se verá.

Rubén Boggi

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