Se empieza a armar el escenario político post pandemia

La vida sigue, igual o distinta, y la política no espera. En medio del fragor inusitado de la tarea de gobernantes, obligados a hacer equilibrio entre la necesidad sanitaria, el autoritarismo implícito en medidas severas de restricción, y la economía exánime, empiezan ya las movidas proyectando construcciones post pandemia, para el escenario del lejano 2023; pues, para la acción política, no hay lejanía posible, sino, siempre, urgencia para poner el primer ladrillo.

Omar Gutiérrez decidió, apenas confirmado que Neuquén se ubica, en el escenario nacional, como re ingresante a la fase de “distanciamiento social”, (que, se supone, es más benigna que la del aislamiento riguroso) no hacer grandes cambios, en lo inmediato, en las disposiciones desde el Estado para los ciudadanos. Prefiere monitorear la situación, que sigue muy complicada, en el mundo y aquí también. Se mantendrá hasta el 24 la restricción dura en los puentes que unen la provincia con Río Negro; y el resto de las medidas adoptadas. Lo que se pueda ir flexibilizando, se hará. Pero, situación por situación. No en general.

Además, el foco se deposita, como a nivel nacional, en la economía. Por lo pronto, Gutiérrez evalúa instruir al fiscal de Estado acerca de las 13 petroleras que liquidaron regalías con precios por debajo de los 45 dólares el barril que fija el precio sostén. Primero, les aplicará una multa. Es un tema que molesta mucho, porque la medida fue respaldada desde el inicio por el gobierno neuquino, y ese incumplimiento, se le agrega la mala situación financiera del Tesoro: no es solo cuestión de justicia, sino de plata que se necesita.

La cuestión sanitaria, se considera, dejará de frenar la reactivación en poco tiempo más, pues se considera que se está transitando el pico de la dificultad, y que la tendencia será a la baja. De todas maneras, el impacto será durísimo. Hoteles, por ejemplo, la tienen muy difícil. Y no se ganaría gran cosa con una habilitación para que abran. Porque, si no hay vuelos, ni viajes de larga distancia, seguirían vacíos. El turismo local no influirá mucho en la ocupación. Habrá, casi inevitablemente, situaciones reales de quebranto.

En lo político, lo que resta del año, para la perspectiva oficialista, será ocupado por el plan del Consejo Consultivo, la creación multisectorial, con fuertes aportes del hermano del Gobernador, Pablo Gutiérrez Colantuono, que ya comenzó a rodar. Omar Gutiérrez se reunió, en este contexto, el viernes, con el diputado nacional de Todos, Darío Martínez. Con ese sector del peronismo hay un acuerdo casi natural, que está asegurado al menos por este año.

Por fuera de lo que se ve a simple vista, está lo que denota el calentamiento de motores para las próximas competencias electorales. Dicen, por ejemplo, que irrumpió un “síndrome Rolo” con el actual vicegobernador, Marcos Koopmann. En la carpa chica del Gobernador miran con desconfianza la promoción de hechos políticos que comenzó a hacerse desde la Legislatura con la figura del vice. Es parte de los laberínticos recovecos de la interna del MPN. A algún sector le molesta el protagonismo de Pablo Gutiérrez (con esperanzas electorales); y a otro sector, le pasa lo mismo con el Vice, y recuerdan lo pasado en la gestión anterior. Nada grave, pero la inquietud está.

También se ha comentado en la semana que el infatigable Ramón Rioseco ya empieza a trabajar la campaña para el 2023. El de Cutral Co es dueño indiscutido de las campañas largas. Cada vez que es candidato a algo, lo preceden no menos de tres años de campaña mediático-presenciales. Ese nombre, Rioseco, se ha metido como una cuña en la interna de lo que era Juntos por el Cambio. Porque aseguran que el candidato “natural” del cutralquense, a intendente en la capital, sería Marcelo Bermúdez. Con ellos, una parte del radicalismo. Estos enjuagues, un tanto prematuros, habrían sido uno de los factores de la minicrisis en el radicalismo, con el intento de destituir a César Gass. El MPN mete cuñas por ahí, también, siempre atento a mantener el campo de los adversarios bien dividido.

Todo esto se da en medio de la enrarecida coyuntura, y lejos de los intereses inmediatos de la ciudadanía. Lo urgente es reactivar la economía. Es la línea que se empieza a admitir y a rezar como una letanía. Este sábado, lo dijo el jefe de Gabinete del Presidente, Santiago Cafiero. Hay que reactivar. El gobierno nacional lo hará a su modo, con inyecciones desde el Estado. La vela está encendida en el altar del acuerdo por la deuda. Si ese acuerdo falla, o resulta poco creíble, todo puede derrumbarse. Ese derrumbe arrastraría todo a su paso, como una avalancha en la ladera de la montaña.

Pero así es Argentina. Con suerte alcanzamos a ver la punta de nuestra propia nariz. El día que podamos ver un poco más lejos, descubriremos que el mundo es ancho y ajeno, pero que, al menos, estamos en él.

Rubén Boggi

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