El bullicio en hospitales, un almuerzo clave, y otras confidencias

Otra semana de pandemia y cuarentena, mientras los ánimos se van caldeando pese al frío invernal desusado. Hagamos un repaso de lo recolectado por los periodistas:

Es creciente el malestar en la estructura de la Salud neuquina, porque aseguran sentirse desprotegidos, y, en algunos casos, marginados. Esa sería una de las razones por las cuales se decidió, estratégicamente, sacar del frente de la tormenta a la ministra de Salud, Andrea Peve, y, es ahora, su segunda, la subsecretaria Andrea Echauri, la que responde las demandas periodísticas. El malestar de los trabajadores de Salud tiene varios frentes: por un lado, no se sienten representados por ningún gremio, ni siquiera por ATE, que tenía fortaleza en el hospital regional; por otro, se sienten poco valorados al estar peleando en el frente de la pandemia y recibir el mismo trato que el resto de los estatales, por ejemplo para cobrar el aguinaldo. Pero, además, reclaman que no cuentan con elementos de seguridad para protección personal, acorde a las circunstancias. Y este último punto hizo ruido en el entorno de Omar Gutiérrez, porque casualmente, coincide con las denuncias de la ex titular del SIEN, la doctora Luciana Ortiz Luna. Hay réplicas de esas denuncias no sólo en el Castro Rendón, sino también en el hospital Heller y en el Bouquet Roldán.

En las últimas semanas, un observador agudo de los pasillos de la legislatura neuquina advirtió un movimiento incesante de organizaciones sociales que trabajan en el oeste neuquino, llevando informes de su trabajo en un intento por asegurar la ración diaria a cientos de niños y adolescentes que se quedaron sin comer, con el cierre de las escuelas. Una de las legisladoras que ha puesto la oreja es precisamente Soledad Salaburu, del bloque Frente de Todos. Hay fuertes cuestionamientos -comentó este observador- no sólo porque los módulos alimentarios no llegan en tiempo y forma, sino porque no alcanza a cubrir la demanda de cientos de chicos que antes de la pandemia, comían en las escuelas. En virtud de esta realidad, habría consenso entre varios diputados de pedir la apertura de los establecimientos educativos, protocolo mediante, más allá del inicio de clases.

La semana pasada Arabela Carreras y Alberto Weretileck compartieron un almuerzo. A puertas cerradas y solos. Entre lo que acordaron es que todo lo que se diga allí quedaría en ese lugar, sin testigos y sin confirmaciones. Pero como siempre todo se sabe. De acuerdo con las conveniencias fue lo que se contó. No fue un almuerzo de fraternidad. Al menos no al principio, pues las facturas corrieron para uno y otro lado. Weretilneck sigue con la espina cruzada por el encuentro entre la gobernadora y María Emilia Soria. Palabras más o menos le dijo «sabés que no es una intendenta más y vos tomás la decisión sin consultar», a lo que Arabela le contestó como hace 15 días vía telefónica, que la gobernadora era ella. Como en esos términos no podía seguir el almuerzo, con el paso de los minutos la situación se fue relajando. Carreras intentó dejarle en claro que no era ella la que se cortaba sola, sino que intentaba gobernar y los albertistas no le responden. En estos días de guerra fría, la gobernadora se dio cuenta que el poder es de ella, pero la territorialidad es de Weretilneck. Ella se reconoció sola en el gobierno, situación que también le confió en su momento a Alberto Fernández, quien habría aportado lo suyo para el acercamiento. Parte de lo acordado se empezó a evidenciar y otras cosas saldrán a la luz en los próximos días. Después de mucho tiempo, hoy se volvieron a mostrar juntos, ambos fueron a visitar a la intendenta de Los Menucos, Mabel Yahuar, una de las máximas referentes de la Línea Sur. Alberto accedió a acompañarla en el gobierno. Por el momento no planteó muchas condiciones, aunque algunas quedaron implícitas, como el resguardo a su gente, que está incómoda en el gabinete. Weretilneck ya empezó a tejer para alinear al partido, y aunque falte más de un año para las elecciones de medio término, piensa en alguien de su riñón para encabezar la lista de diputados.

Fernando Pochini es el abogado que pretende llevar a la justicia a los dirigentes «macristas» neuquinos, Leandro López, Francisco Sánchez, y otros, por haber violado la cuarentena e instar a quebrantar las medidas de distanciamiento social durante la protesta callejera del pasado 9 de Julio. Los argumentos del hombre de leyes, peronista y ligado al «parrillismo», quedaron plasmados en una denuncia penal que presentó en tribunales el lunes pasado. El hombre, que preparó la fundamentación en su estudio durante el último fin de semana, es considerado el que más «clara» la tiene con respecto a esto de aferrarse a la ley para mantener a la gente en sus casas. El gran dilema que tiene por delante, Pochini, es cómo va a ser para llevar a los mismos estrados a toda la cúpula sindical estatal, que por estos días también se mostró dispuesta a ganar las calles, nuevamente.

«No existimos, no hay chances de armar nada. nos faltan cuadros dirigentes con vocación de poder. Encima allá, en Buenos Aires, siguen discutiendo quién lidera cuando hoy lo importante es profundizar el armado político en todo el país». El entrecomillado pertenece a una asesora de un bloque legislativo opositor al MPN. Usted imagine el espacio político que desee porque en estos tiempos, peronistas, kirchneristas y macristas «neuquenianos» andan con los mismos lamentos sobre sus espaldas.

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