El retorno de Macri y las conspiraciones de Cristina

El último tuit de Mauricio Macri había sido en abril, para despedir al fallecido Marcos Mundstock, el inolvidable integrante fundador de Les Luthiers. Estuvo, el ex presidente, muy callado durante la larga cuarentena. Y volvió ahora, este sábado, desde las redes sociales, publicitando un encuentro con Lilita Carrió y mostrando la carta que piensa jugar de aquí en más en la reconstrucción opositora: “Hablamos del momento que vive nuestro país y compartimos nuestra preocupación por los atropellos institucionales que estamos viendo”, escribió.

Tal vez fue necesaria la presión ejercida por Cristina Fernández, con su campaña contra los espías de la gestión macrista. Es sugestivo, pero la política se torna imposible, al menos en Argentina, cuando no hay adversario (enemigo, incluso) del otro lado. Justo cuando arrecia la campaña presuntamente reveladora sobre el espionaje a ciudadanos, reaparece Macri, tal vez para empezar la contracampaña, la de los presuntos atropellos institucionales.

Es evidente que el escenario va perfilando cambios, y no esperará el fin de la pandemia para empezar la obra. Se puede completar el inicial panorama con la otra alerta que esgrimirá la oposición: la del (también presunto) operativo para desplazar al presidente Alberto Fernández, para que Cristina se quede con la presidencia.

En realidad, todos miran a Cristina Fernández. Sea para decir que está aprovechando para recrear y generar poder, mientras el Presidente se desgasta rápidamente en una gestión de las más complicadas de este siglo; o para incitar a la especulación conspirativa, como el tema del desplazamiento liso y llano, que algunos periodistas vinculados al macrismo ya comenzaron a esbozar.

La línea del “atropello institucional”, liga perfectamente con la del autogolpe institucional que buscaría promover el kirchnerismo camporista. En el medio, jugadas arriesgadas como la posible expropiación de Vicentín se leen como movidas de fichas en el mismo tablero conspirativo.

El retorno de Macri a la práctica política de coyuntura, pues, no sorprende, y es bienvenido: más que por sus seguidores, por el propio peronismo, que necesita tener enfrente al enemigo para encontrar una motivación suficiente que lo saque de sus permanentes ansias canibalísticas.

Rubén Boggi

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