El torturador impune que sucumbió ante el coronavirus

A fines de la década del ’60 y principios de la del ’70 del siglo pasado, Billy El Niño, nacido como Juan Antonio González Pacheco, policía y español, torturó a decenas de víctimas. Le gustaba mucho colgarlas de un gancho, y usarlas de saco de boxeo.

Billy El Niño fue imputado, por esas acciones, pero nunca se lo condenó. Conservó todos sus privilegios e incluso las medallas con las que había sido premiado por el gobierno del generalísimo Franco, a quien sirvió con devoción y perversión infinitas.

Una jueza argentina, María Servini, lo investigó a raíz de denuncias por delitos de lesa humanidad presentadas en su juzgado por una de las víctimas, José María Galante. Reunió pruebas y pidió la extradición a España, que no la concedió.

Billy El Niño murió este jueves, a los 73 años, en una clínica madrileña. Tenía COVID 19. Hace unos pocos días, aquella víctima que había sido colgada por un gancho y usado de saco, golpeado hasta la extenuación, José María Galante, también había muerto infectado por el mismo virus que ahora mató a su victimario.

La jueza argentina Servini había dictado en 2013 la orden de captura en su contra, pero la Audiencia Nacional de España rechazó extraditar al ex inspector de policía al considerar que los delitos de torturas por los que era reclamado habían prescrito diez años antes, y no constituían crímenes de genocidio o lesa humanidad.

Gonzáles Pacheco, Billy El Niño, el policía más temible de la Brigada Político Social del franquismo, había sido imputado concretamente por torturar a 14 personas en las cárceles madrileñas de Yeserías y Carabanchel.

En octubre de 2018, la Audiencia Provincial de Madrid confirmó el archivo de la última querella en su contra de una víctima del franquismo. Así que Billy murió sin ser juzgado, sin que se le retiraran las medallas que recibió durante su trayectoria. Por esas medallas, cobraba adicionales de hasta 50 por ciento en su pensión de policía.

El líder del partido Unidas Podemos (UP) y actual vicepresidente segundo, Pablo iglesias, criticó que Pacheco haya muerto «sin haber sido juzgado, con sus medallas y privilegios intactos», y calificó esto de «una vergüenza para la democracia» y para el Gobierno que él integra.

Billy el Niño murió rodeado de medallas y de recuerdos horrorosos. El virus se lo llevó, pues no le importa la catadura moral del cuerpo en el que ha anidado, y castiga por igual a criminales y a inocentes.

Rubén Boggi

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