¡Llegó el lavamanos oficial!

De aquel lavarse las manos, culposo, de Poncio Pilatos a este presente de lavado obligatorio, mucha agua ha pasado bajo los puentes, y antes de que se inventaran los puentes también; y, finalmente, la posibilidad de aseo público como servicio ha llegado a estas lejanas (de las tierras de Pilatos) tierras neuquinas, pues la Municipalidad capitalina ha instalado un lavamanos ¡automático!, en la vereda del frente de la ex sede central de la Comuna.

Allí se podrá ver un mueble conveniente adecuado, con grafía institucional, con un pedal que habilita el chorro para lavarse sanitariamente, como corresponde, en estos tiempos aciagos de cuarentena por pandemia del coronavirus.

El lavamanos es una idea muy conveniente. No para los políticos, que lo vienen usando desde siempre, sino para los humildes ciudadanos que tienen que andar por la calle, aun en esta época de aislamiento. Podría quedarse, la idea y el lavamanos, multiplicado incluso por decenas, o centenares, de artefactos, tal vez acompañados por igual número de baños públicos, en una ciudad tan grande, tan linda, y tan poco dotada de artefactos sanitarios.

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