Boca fue campeón en una ceremonia pagana y festiva pocas veces vista

Con un gol de Carlos Tévez, el hombre héroe, ídolo total, Boca le ganó 1 a 0 a Gimnasia. Y como River empató 1 a 1 con Atlético Tucumán, el equipo conducido por Russo se quedó con el campeonato, la Súper Liga, en una definición impresionante, cargada sobre la última fecha, y con suspenso hasta el último minuto, de los dos partidos que este sábado definieron el pleito.

No ha sido casualidad lo sucedido. Boca cambió con el cambio político y la asunción de Juan Román Riquelme como vicepresidente y conductor futbolístico desde la dirigencia; cambió en lo deportivo con la conducción de Miguel Russo; y cambió en lo motivación, con Carlos Tévez transformándose en líder del equipo dentro de la cancha. Seis partidos, con el de este sábado, seis triunfos consecutivos.

River, en cambio, comenzó a desacomodarse gradualmente en las últimas fechas. No consiguió buenos resultados y perdió puntos que le permitieron a Boca conseguir lo que consiguió. El equipo de Gallardo mantuvo la línea de buen juego, mantuvo su solidez, pero perdió eficacia. En la alta competencia esto se paga caro. Boca salió campeón, en buena medida, por River. Y River no salió campeón, porque Boca transformó su alicaída realidad con Alfaro, en una eficiencia notable con Russo.

Así, lo de la Bombonera de este sábado ha sido histórico. Con Diego Maradona, como DT del Gimnasia rival, ovacionado por todo el estadio, conmovido hasta las lágrimas. Con Riquelme esbozando una sonrisa, siempre agarrado al mate, en el palco. Con Carlos Tévez dentro de la cancha, hecho un pibe, pura entrega y talento. Distintas generaciones reunidas para una ceremonia pagana y festiva como hacía mucho no se veía en el fútbol argentino.

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