De a poco, la Selección comienza a convencer

La Selección está empezando a mostrar un patrón de juego, una idea, un funcionamiento, que se mantiene a través de los partidos. Con dos exámenes exigentes, como lo fueron ante Brasil (1-0) y Uruguay (2-2), se puede concluir que el equipo mejora; y que sus individualidades, ahora sí, encuentran la manera de marcar diferencias.

Lionel Scaloni demuestra también, que su perseverancia y valentía -asumir el hierro candente, sostenerlo y enfrentar críticas previsibles- no están solas, sino acompañadas por trabajo, racionalidad, austeridad en los conceptos. El eje Scaloni-Messi-De Paul-Paredes ha encontrado un equilibrio interesante, que permitió superar claramente (en el segundo tiempo) a Brasil, y superar también en el juego, aunque no en el resultado, a la muy bien armada -y experimentada- selección uruguaya del maestro Tabarez.

En el balance, resultó más enriquecedora la experiencia ante Uruguay. En este partido, Argentina siempre se vio en la obligación de armar juego y atacar, ante el conocido planteo uruguayo de dejarle la pelota al contrario, cortar juego y salir en contraataque con la eficacia de sus delanteros Suárez y Cavani. Y armó juego Argentina, sustentado en los centrales Pezella y Otamendi, con Paredes que tan bien encaja distribuyendo juego, con Messi, Dybala y Agüero encontrando pases cortos, paredes, gambetas, todas las variables -infinitas- que pueden tener si se encuentran en un equipo que responda.

Se ha revelado, en el esquema, como un aporte de muy bueno para arriba el zapalino Acuña. El Huevo hizo todo bien, jugó con mesura y acierto, con la garra que lo caracteriza, le dio al andarivel izquierdo del equipo una solvencia siempre interesante, y ciertamente, agresiva cuando encaró el área.

Lionel Messi ya no es el mismo en la selección. Después de aquel despertar de líder que le costó una expulsión, una suspensión, una multa, y al mismo tiempo, le otorgó un carácter que pocas veces había mostrado en su ya largo periplo en el primer equipo argentino. Messi corre, muerde, juega, y aporta, claro, esos arranques de genio que le están reservado a los jugadores muy especiales. Da la sensación de que esta selección, la de Scaloni, es la que podrá mostrar al Messi mejor, maduro, aplomado. Se verá cuando empiecen las eliminatorias.

Es bueno el balance de esta última ronda de partidos amistosos. Por la jerarquía de los rivales, por lo que Argentina mostró en la cancha. Tal vez esté llegando el tiempo en que la Selección Nacional recupere ese prestigio futbolístico que no depende solo de los resultados, sino, fundamentalmente, de cómo se juega.

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